Estudiantes piden poner un alto a los decomisos de autos

Jóvenes activistas marchan para exigir un cambio en política LAPD

Actualmente la agenda del alcalde Antonio Villaraigosa está enfocada en la educación ¿pero cómo pueden los alumnos asistir a clases si la Policía les decomisa los vehículos a sus padres? Esa fue la pregunta que un grupo de estudiantes y activistas le formuló ayer al funcionario.

“[Villaraigosa] dice que está del lado de los inmigrantes ¿no sé de qué manera?”, expresó Eréndira Carmona, alumna de la escuela Santee Education Complex, afuera del edificio de la Alcaldía. “Estamos aquí para decirle al alcalde que deje de quitar los coches a la gente que no bebe alcohol”, dijo.

Los estudiantes y activistas marcharon ayer por la tarde de las oficinas centrales del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) al Ayuntamiento para exigir a Villaraigosa una política más flexible, que no solo pare las incautaciones de los autos conducidos por personas sin licencia en retenes de sobriedad, sino también en las paradas de rutina del LAPD.

Así fue como la madre de Edson Sánchez, de 15 años, perdió hace poco su coche, el cual aún no cumple la estancia mínima de 30 días en un corralón oficial. Cuando se venza el plazo su familia deberá pagar unos 1,400 dólares para recuperarlo. “Para mí eso es estar robando carros, porque los choferes no estaban borrachos, ni drogados”, señaló.

La abogada Cynthia Anderson-Barker, quien dirigió a los estudiantes, dijo que el municipio no ha dejado de confiscar coches a los indocumentados por los ingresos que esta actividad genera a las finanzas públicas y por la falta de sensibilidad de las autoridades.

“Es una gran hipocrecía”, comentó Anderson-Barker sobre la postura del mandatario municipal de no cambiar dicha política, pero respaldar una reforma migratoria, la entrega de licencias de manejar a indocumentados y el boicot contra Arizona, por la aprobación de la ley antiinmigrante SB1070. “Legalmente están robando automóviles”, afirmó.

La postura de Villaraigosa fue criticada duramente en los carteles que ayer portaban los estudiantes. “Villaraigosa sinvergüenza”, decía un letrero; “Un día quiero ser alcalde, pero no seré como tú”, se leía en otro. El cartel que portaba Edson Sánchez afirmaba: “Mis padres no son criminales”.

Distintas ciudades de California han modificado su política de confiscación de coches, permitiendo que alguien con una licencia válida pueda recoger la unidad para no ser trasladada a un corraló o que ésta sea estacionada en un lugar seguro firmando un documento que libera legalmente al municipio si le ocurre algo.

La Alcaldía indicó en un comunicado que actualmente el LAPD está evaluando su política de decomisos de vehículos. “La oficina del alcalde sigue de cerca la situación y está en diálogo con los diversos grupos que están preocupados con la política de confiscación”, señaló Peter Sanders, portavoz del alcalde Villaraigosa.

Pero mientras eso no ocurra muchos niños seguirán viendo a sus padres derramar lágrimas, reclamó Martín Terrones, de la Coalición de Inmigración del Sur de California. “Estos estudiantes están aquí porque están indignados con Villaraigosa y el LAPD, que cambió su política de confiscación pero incrementó la cantidad de decomisos en paradas de rutina”, insistió.