Los ‘nuevos’ y ‘viejos’ hispanos

En Ohio conviven latinos que llevan generaciones y no hablan español

TOLEDO, Ohio – Ricky Longoria es uno de los 9,700 hispanos dueños de negocio en Ohio. Según este joven empresario nacido en Toledo, la comunidad latina está alcanzando un mayor poder.

“Hay tiendas latinas por todos sitios, todo es bilingüe”, dice mientras prepara un plato oriental en su restaurante asiáticoamericano de la calle Adams en Toledo.

Longoria es hijo de padres tejanos y se ha dedicado la mayor parte de su vida a la preparación de comida. “Sé cocinar de todo”, dice Longoria.

Padre de una niña y un bebé por venir, opina sobre las nuevas oleadas de inmigrantes en Toledo. “Para mí está bien, son personas que trabajan mucho y por menos paga, pero eso a mí no me afecta mucho”, señaló.

Según Longoria, el punto de encuentro entre las generaciones de tejanos y sus descendientes y los nuevos inmigrantes es la comida y el arte.

“Nosotros hemos perdido el idioma español, pero yo sí quiero que mis hijos lo aprendan. Los abuelos de mi pareja son los que se encargan de pasarles esa herencia”, agregó.

De origen alemán, Ricardo ‘Rico’ Neller se considera más latino que muchos. Hace 23 años que se dedicó a la tarea de registrar mediante el periódico ‘La Prensa’ el acontecer de la comunidad latina en Ohio y parte de Michigan.

Según Neller, los latinos son un segmento disperso en toda la región. “En 1920 llegaron las primeras oleada de tejanos y se asentaron en las ciudades lacustres de Chicago, Detroit, Cleveland y Toledo. Eran en su mayoría mexicanos que se establecían en el suroeste de estas ciudades”, dice Neller en perfecto español.

Nuevas oleadas de inmigrantes se hicieron más notorias, según este empresario, desde hace 15 años y con mayor presencia en Indianápolis, St. Louis y Detroit, no tanto así en Toledo.

Neller coincide con Longoria en que ambos segmentos de latinos se llevan bien “aunque a los tejanos no les guste el ‘duranguense’ o la banda”.

Ambos grupos comparten el gusto por la comida mexicana y Tex-Mex, y se saben herederos de una misma cultura.

“Los tejanos ya han estado aquí por cuatro generaciones, no hablan ni leen o escriben en español, mientras que los nuevos inmigrantes se buscan un lugar en el campo laboral en la construcción, restaurantes y trabajo agrícola”, añadió el empresario.

En franca oposición a las corrientes de derecha de parte de los republicanos que controlan el Congreso de Ohio, Neller señala que aparte de la retórica, en la práctica no existe un hostigamiento agresivo de parte de la policía de Toledo hacia los inmigrantes indocumentados.

“Algo que sí se podía observar en algunos sectores de Detroit, con el agravante de la participación de la Patrulla Fronteriza”, dijo Neller.

Son precisamente estos nuevos inmigrantes quienes le van cambiando el rostro a los pueblos y ciudades del Medio Oeste, asentándose en enclaves por regiones de origen.