Planes migratorios de Romney y Gingrich son poco prácticos

Sus propuestas no solucionan asunto de indocumentados, según expertos

Mitt Romney.
Mitt Romney.
Foto: EFE

Newt Gingrich y Mitt Romney presentaron recientemente sus respectivas propuestas sobre qué hacer con los 10 millones de indocumentados que viven en los Estados Unidos, pero los expertos en ley migratoria y analistas de políticas públicas no están muy impresionados con el alcance de sus soluciones.

“Es difícil juzgar porque hasta ahora lo que hemos escuchado son propuestas a pedazos, ninguna de estas ideas está muy definida todavía”, apuntó Muzaffar Chishti, director del Migration Policy Institute, una organización de Washington conocida por su neutralidad política sobre el tema.

“Gingrich al menos ofrece más detalles en su página web. En el caso de Romney, no sabemos muy bien qué es lo que está proponiendo”, agregó el analista.

¿Cuáles son sus ideas y hasta qué punto se trata de propuestas factibles que darían una respuesta definitiva al estatus legal de tantos millones de personas?

¿Podrían estas ser soluciones y crear un verdadero cambio en las leyes migratorias de Estados Unidos para evitar la inmigración sin papeles en el futuro? La respuesta a ambas preguntas, de acuerdo a expertos y estudiosos de las leyes migratorias es que no, ninguna de las propuestas resolvería el problema a largo plazo, o ni siquiera a corto.

Newt Gingrich comenzó a sugerir en un debate el pasado 23 de noviembre que habría que hacer algo con esos millones de personas más allá de sugerir que su ilegalidad los hace desechables, como había sido la norma en la contienda primaria republicana hasta entonces.”No creo que el pueblo estadounidense va a querer deportar a personas que han estado aquí durante un cuarto de siglo, que tienen hijos y nietos, que son miembros de la comunidad, separarlos de su familia y expulsarlos”, dijo Gingrich hace unas semanas en un debate. “No seamos inhumanos y apliquemos la ley, sin darles ciudadanía, pero encontrando una forma de crear legalidad para que no se separen de sus familias”.

No obstante, en su más reciente debate, el expresidente de la Cámara de Representantes (lo fue durante la época de Bill Clinton entre 1994 y 1999) reafirmó que su plan sólo se aplicaría a las personas indocumentadas que hayan estado aquí por un mínimo de 25 años.

“¿Cuál es el universo de personas que se beneficiarían?, preguntó la periodista Dianne Sawyer de ABC News. “Según el Pew Hispanic Center, hay 10 millones de indocumentados y sólo 3.5 millones han estado aquí 15 años o más”.

“Esa no es mi cifra”, dijo Gingrich. “Yo dije 25 años. Además no recibirían ciudadanía sino residencia permanente”.

No hay una estimación exacta de cuantas personas indocumentadas han estado aquí por más de 25 años, pero lo más probable es que sea una fracción pequeña de esos 3.5 millones que superan los 15 años, ya que la mayoría de los inmigrantes indocumentados que existen hoy vinieron en la década de los noventa y del dos mil.

Los 25 años llevarían a 1986, fecha en la cual se implementó la Ley de Amnistía, Ley de Reforma y Control de Inmigración (IRCA), promulgada por Ronald Reagan y que legalizó a personas que habían venido indocumentadas desde antes de 1982. Suponiendo que al menos la mitad de este 3.5 millones tenga aquí 25 años, el plan de “legalización” de Gingrich beneficiaría a menos de 2 millones de personas.

“El universo de personas que podrían calificar es muy pequeño y los beneficios que recibirían son poco claros”, expresó un reporte del Center for American Progress, una organización progresista en Washington. “Gingrich se imagina la creación de comités de “revisión ciudadana que tomaría decisiones acerca de quien merece y no merece estatus legal. A las pocas personas que califiquen se les prohibirá solicitar la ciudadanía estadounidense o recibir beneficios federales”.

El detalle de la propuesta de Gingrich está en su página web. Es sin duda la más detallada entre los precandidatos, o quizá el único que lo es, pero sus condiciones parecen restringir demasiado el universo de quienes podrían cumplir con todos estos requisitos.

Por ejemplo, para obtener este estatus legal que no sería ciudadanía sino residencia, la persona tendría además que demostrar que puede pagar un seguro médico privado y mantener esa elegibilidad so pena de perder el estatus legal. También habría que pagar una multa de 5,000 dólares. “Eso por sí solo descalificaría a muchos estadounidenses”, apunta el reporte de CAP. “Aún para quienes califiquen, este es un programa de alto riesgo y baja recompensa”.

Chishti señala que nunca en la historia de Estados Unidos se ha otorgado un estatus de “ciudadanos de segunda clase” a un grupo de inmigrantes. El dar legalidad a estas personas sin opción a ciudadanía para el resto de sus vidas.

“Esta idea es la antítesis del sistema de justicia estadounidense, nunca hemos tenido una clase permanente definida por ley, la gente se moriría sin llegar a tener nunca la ciudadanía”, dijo Chishti.

De hecho, en la historia de los Estados Unidos hubo un grupo nacional –los chinos-, que por 60 años, entre finales del Siglo 19 y principios del 20, estuvieron excluidos de ciudadanía aún cuando nacieran aquí. En cuanto a inmigrantes aceptados legalmente, esto nunca ha ocurrido, dijo el analista.

En cuanto a Mitt Romney, el otro favorito de la contienda, en los últimos días ha estado hablando de su propuesta de repatriación de indocumentados para que luego puedan entrar legalmente “poniéndose al final de la línea” de personas que esperan para inmigrar al país.

Romney apoyó la reforma migratoria integral que se discutió en el Congreso en 2006 y 2007, pero para 2008, durante su primera campaña por la presidencia, ya había reducido sus ideas sobre reforma migratoria a “evitar la amnistía y cuidar las fronteras”.

Cuando Gingrich dijo que habría que legalizar a algunos inmigrantes con largo tiempo en el país, Romney declaró que lo que proponía el candidato era una forma de “amnistía” y que no la apoyaba. En el más reciente debate, Romney habló de un proceso aparentemente diferente. “Creo que debemos dar a los 11 millones la oportunidad de registrarse y tener un período de transición para que arreglen sus asuntos y regresen a casa, para ponerse al final de la línea con todos los que quieren inmigrar…”, dijo Romney en el debate del pasado sábado. “Hay millones de personas que quieren venir aquí y que están esperando fuera…”.

La línea de la que habla Romney significaría tiempos de espera de hasta 20 años en el caso de países como México o Filipinas y de varios años en el caso de otros países. Además, sin cambios en las leyes actuales, las personas que pasen un mínimo de tiempo indocumentadas en Estados Unidos tienen prohibido regresar al país por 5 a 10 años.

“Esta no es una posición novedosa”, explicó Chishti. “Pero es difícil que tenga éxito a menos que no haya un incentivo para que la gente se vaya sabiendo que puede regresar con un estatus legal”.