Adolescente sentenciado por muerte de compañero gay

Culpable Brandon McInerney tendrá que pasar 21 años en la cárcel
Adolescente sentenciado por muerte de compañero gay
Larry King (izq.) y Brandon McInerney en fotos escolares.
Foto: Suministrada

VENTURA, California

Un adolescente del Sur de California fue condenado ayer a servir 21 años en una cárcel estatal por matar a un compañero homosexual durante una clase de computación, dando fin a un caso que generó muchas emociones y polémica, además de captar la atención pública y cuestionar la forma en que las escuelas deberían lidiar con los problemas de identidad sexual.

El juez Charles Campbell del Tribunal Superior condenó a Brandon McInerney, de 17 años, conforme al acuerdo llegado con los fiscales que lo enviará a la cárcel el mes próximo, cuando se convierta en un adulto. McInerney, vestido con una camiseta blanca y pantalones azules, no habló durante la audiencia, pero su abogado Scott Wippert afirmó que su cliente sentía haber matado a Larry King de 15 años.

“Siente un gran arrepentimiento y dijo muchas veces que si pudiera dar marcha atrás en el tiempo, no volvería a hacer lo que hizo”, señaló Wippert.

McInerney se declaró culpable de homicidio en segundo grado, así como también de un cargo de homicidio con circunstancias atenuantes y uso de un arma de fuego, lo que le evitó someterse a un nuevo juicio. En septiembre se había declarado juicio nulo ya que los miembros del jurado no pudieron llegar a una decisión unánime sobre el grado de culpabilidad. Varios miembros del jurado señalaron después de terminado el juicio de McInerney que no debió ser juzgado como un adulto.

A diferencia de otros incidentes de violencia adolescente, el caso de McInerney presentaba un componente poco frecuente: los fiscales sostuvieron que el adolescente, que acaba de cumplir 14 años, le disparó a King en la Escuela Secundaria E. O. Green en un arrebato de ira anti homosexual porque se sintió ofendido por la vestimenta femenina que lucía la víctima y sus avances sexuales no deseados.

La comediante Ellen DeGeneres, que es lesbiana, lo analizó en su programa en vivo poco después del tiroteo y dijo que los homosexuales no deberían ser tratados como ciudadanos de segunda categoría. Debido a la publicidad previa, el juicio debió trasladarse del Condado Ventura al Condado Los Ángeles.

Los abogados de la defensa, que argumentaron sin éxito para mantener el caso en un tribunal de menores, señalaron que era un caso de homicidio con circunstancias atenuantes, ya que McInerney había alcanzado un punto de quiebre emocional después de que King hiciera avances sexuales reiterados y no deseados tanto a él como a otros chicos. Dijeron que había perdido el control cuando oyó que King quería cambiarse su primer nombre a Latisha y también que su padre lo había golpeado.

Los administradores de la escuela recibieron fuertes críticas por no haber hecho lo suficiente las semanas previas al homicidio ocurrido en la escuela de Oxnard para calmar el creciente enfrentamiento entre dos adolescentes y permitirle a King que usara tacos altos y maquillaje. Las autoridades del distrito escolar citaron leyes federales que les permiten a los estudiantes expresar su orientación sexual.

El padre de King, Greg King, también culpó al distrito escolar por no trabajar más para controlar la conducta extravagante de su hijo, agregando que se habían presentado quejas ante las autoridades escolares previo al tiroteo. Agregó que su familia no puede perdonar a McInerney.

“Te asignaste el papel de acosador y dirigiste tu odio a un muchacho más pequeño, queriendo ser tú el chico más poderoso de la escuela”, dijo el padre de King, Greg King, a McInerney durante la sentencia en nombre de su esposa. “Me has dejado un gran hueco en el corazón, donde Larry habitaba, y que nunca podrá volverse a llenar”.

La familia de King y la fiscal adjunta Maeve Fox lucían insignias con el rostro del adolescente, mientras que algunos defensores de McInerney usaron brazaletes color celeste pálido con la leyenda “Save Brandon” (Salvemos a Brandon). Algunos docentes y miembros del jurado también asistieron a la audiencia.

Fuera del tribunal, Dawn Boldrin, una docente que le dio a King un vestido de fiesta de su hija, hizo comentarios bondadosos sobre ambos adolescentes.

“Probablemente le daría un abrazo”, dijo Boldrin cuando se le preguntó qué haría si pudiera ver a McInerney. “Sé que es un buen chico”.

Durante el juicio, los fiscales personificaron a McInerney como un adolescente que no podía controlar su ira y que se dejaba llevar por la ideología de la supremacía blanca. Los miembros del jurado rechazaron el argumento de que el homicidio había sido un delito motivado por el odio.

Los fiscales afirmaron que el hecho de disparar frente a un grupo de compañeros de clase que quedaron estupefactos constituía homicidio en primer grado y que McInerney debería recibir su castigo como un adulto.

Luego de servir casi cuatro años en la cárcel desde la muerte de King, con los 21 años adicionales en prisión, McInerney quedará en libertad antes de cumplir los 39 años.

La condena por asesinato se suspenderá, y el acuerdo alcanzado con los fiscales establece que McInerney reciba la condena más severa estipulada por las leyes de California para el homicidio con circunstancias atenuantes, 11 años, y uso de arma de fuego, 10 años, señalaron los fiscales. McInerney no podrá recibir los beneficios del tiempo ya servido ni de buena conducta por haberse declarado culpable de asesinato.

Luego de la audiencia, la abogada Robyn Bramson dijo que a McInerney le falta poco para obtener su diploma de la preparatoria y que piensa aprovechar las oportunidades que se le ofrezcan en la cárcel.

“Realmente creo que si seguimos este caso durante 21 años, nos encontraremos con un muchacho que se ha rehabilitado solo”, dijo.