‘Burreros’ sortean problemas para cumplir con entregas

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‘Burreros’ sortean  problemas  para cumplir con entregas

SAN DIEGO .- Los “burreros”, transportistas intermediarios de distancias cortas responsables de cruzar carga por la frontera entre México y EEUU, se han convertido en un ejemplo de paciencia al soportar largas esperas en las garitas.

El trabajo de estas personas surge como resultado de las regulaciones que no permiten aún el libre acceso de transportistas mexicanos a EEUU, pese a la existencia del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Estados Unidos, México y Canadá.

El TLC contempla la libre circulación del transporte de mercancías por carretera procedente de México, pero hasta el comienzo de un programa piloto en octubre pasado los camiones solo podían ingresar 25 millas en territorio estadounidense.

Según el Departamento de Comercio, en el año fiscal 2010 el valor de bienes intercambiados entre México y EEUU fue de 393,000 millones de dólares, entre ellos 230,000 millones importados desde México, principalmente maquinaria eléctrica, vehículos y autopartes, los cuales penetran al país por vía terrestre.

La transferencia de mercancía ocurre también en Tijuana, donde los “burreros” la transportan hasta el área de San Diego, de donde a su vez es recogida para viajar a su destino final.

Víctor Ordaz, de transportes “BC Logistics”, dijo que por su trabajo cruza en promedio tres veces al día la frontera, con un tiempo de espera de hasta dos horas antes de ingresar a la aduana de carga de Otay Mesa, normalmente con partes eléctricas y automotrices.

Ordaz, quien prefiere utilizar para describirse el término en inglés “transfer” en lugar de “burrero”, calcula que alrededor de 400 de sus colegas también hacen en promedio tres viajes por día.

Cada día se registra un promedio de 2,000 cruces de camiones por Otay Mesa, de acuerdo con la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por su sigla en inglés).

Jorge Almazán, de transportes “Olmos” y con ocho años como transportista cruzando principalmente tomate, dijo que a las ocho o nueve horas que le lleva traer el vegetal procedente de Baja California se le suma la espera, lo que presenta retos como cansancio y el tedio.

“Si te llegas a dormir en la línea de espera, nadie te despierta. Solo te pasan y así pierdes tiempo”, indicó Almazán.

Ricardo Carreón, de transportes “Atlas” y también con ocho años de experiencia, dijo que puede hacer hasta cuatro cruces por día si tiene suerte, llevando alternadores, muebles y electrónicos.

Víctor Zepeda Jiménez, de transportes TLS, forma parte de los transportistas mexicanos que no pueden pasar a EEUU, en su caso trayendo chiles secos, papel de baño, escobas y otros productos.

“El límite es de 80,000 libras, y debido a que la transferencia a los ‘burreros’ puede tomar hasta cuatro o seis horas, dependiendo de los permisos que hay que llenar, es mucho el tiempo que se pierde”, afirmó.

El 21 de octubre pasado marcó el histórico ingreso del primer camión mexicano con permiso para llevar su carga directamente a su destino en EEUU sin el uso de los “burreros”, por parte de Transportes Olympic, compañía basada en Nuevo León, México.

“Al final, la ventaja es para nuestros clientes, que se ahorran costos y tiempo porque el servicio es de puerta a puerta”, dijo a Efe Gerardo Aguilar, gerente operadores de Transportes Olympic, quien comentó que estructuras de acero para perforación y minería son la carga más común que transportan.

Mientras se evalúan los resultados del programa piloto que incluye también al Grupo Behr basado en Tijuana, los “burreros” continúan jugando un papel clave para que los bienes y productos mexicanos puedan alcanzar a los consumidores en EEUU.

De acuerdo con los conductores entrevistados, es al mediodía cuando las líneas de espera se hacen más largas.

Los sindicatos de transportistas estadounidenses siguen opuestos a la presencia de conductores y transportistas mexicanos en EEUU, debido a que consideran injusta la disparidad de sueldos que se pagan y el impacto medioambiental.

Zepeda Jiménez dijo que es normal que conductores contratados en el lado mexicano ganen 250 dólares a la semana, “mientras que aquellos en EEUU pueden ganar eso en un solo día de trabajo”.

El sindicato de transportistas estadounidenses “Teamsters” interpuso la semana pasada una demanda para que el Gobierno de EEUU no permita la entrada de camiones mexicanos en territorio nacional con el argumento de que causan un impacto medioambiental.