Encantado por los perros

Cuando era niño, César Millán soñaba con ser el "mejor entrenador de perros del mundo"; cuenta que su madre le dijo que podía lograr lo que quisiera y ese fue su impulso para hoy, a sus 42 años y gracias a su método de psicología para canes, ser mundialmente conocido como "El encantador de perros".
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Encantado por los perros
César Millán llevó a Costa Rica su espectáculo.
Foto: EFE

SAN JOSÉ, Costa Rica.- Cuando era niño, César Millán soñaba con ser el “mejor entrenador de perros del mundo”; cuenta que su madre le dijo que podía lograr lo que quisiera y ese fue su impulso para hoy, a sus 42 años y gracias a su método de psicología para canes, ser mundialmente conocido como “El encantador de perros”.

Millán, quien se encontraba en Costa Rica ayer para brindar su primer espectáculo en Latinoamérica, dijo en una entrevista que, más que encantador de perros, él es quien ha estado siempre encantado por ellos.

Pese a la fama que ha conseguido con su serie de televisión y sus libros, o al renombre de sus clientes, muchos de ellos estrellas de Hollywood, Millán tiene muy presente sus orígenes humildes en Sinaloa (México) y afirma que sigue soñando de la misma manera que hace 21 años, cuando cruzó ilegalmente la frontera hacia Estados Unidos.

“Cuando uno es pobre no tiene nada que perder, entonces soñar es todo lo que puedes hacer, y sueñas y sueñas, y cuando tienes una madre como la mía que te impulsa, no hay paredes”, expresa con una amplia sonrisa en su rostro.

“Aprendí todo lo que sé de mi padre, pero la inspiración es de mi madre; cuando tenía 13 años le dije, ‘¿tú crees que yo pueda ser el mejor entrenador de perros del mundo?’, y ella muy orgullosa me dijo: ‘tú puedes hacer lo que te dé tu gana’, aunque no sabía de qué se trataba un entrenador de perros”, cuenta.

Siempre acompañado por su pitbull Junior, Millán defiende el rol de la familia en la formación de las personas y, por supuesto, de los perros.

Afirma que 90 % de los dueños tiene problemas con su perro porque desconocen cómo piensa y, sobre todo, no saben organizar sus prioridades.

“Las prioridades del humano son estudiar, ganar dinero y comprar casa, y para eso deja a la familia atrás, y el perro es parte de la familia”, señala.

Para Millán, “el humano tiene que priorizar las necesidades del perro; el perro no sabe que tú tienes que ir a trabajar todos los días para hacer dinero para darle de comer”.

Cuenta que cada día, antes de ir a trabajar, se levanta a las 5 de la mañana para sacar a caminar a su manada y de esa forma “les bajo su energía para que ellos puedan esperar tranquilos el resto del día”.

A los perros, insiste, “hay que retarlos física y psicológicamente, y después darles afecto. La gente les da afecto, afecto y afecto, eso es energía que te están dando, hay que quitarla con ejercicio mental y físico”.

Para Millán, los errores de los dueños son los mismos en todo el mundo y tienen los mismos efectos: animales ansiosos, agresivos, hiperactivos o temerosos.

“El perro simplemente tiene paredes, comida, agua y un montón de afecto, luego llega la gente y le da más cariño y lo excita mucho más cuando está que no puede quedarse en su propia piel. Esa es la realidad que existe en el mundo”, reseña.

Por esa razón asegura que tiene mucho trabajo por delante.

“Siento que apenas voy empezando, [Mark] Zuckerberg, el fundador de Facebook, y yo pensamos igual en eso, no siento que he aterrizado aún donde yo quiero; siento que voy para arriba, aún de camino; no me he realizado por completo y tengo la misma energía y fuerza de voluntad, la misma forma de soñar que cuando me crucé el borde. Llevo 21 años en Estados Unidos y no he cambiado”, asegura.

Entre sus metas está presentar espectáculos como el que daría en San José por toda Latinoamérica, además de producir y conducir un nuevo programa llamado El líder de la manada, en Holanda, Italia e Inglaterra, aunque también tiene planes en Japón.

Además, pretende abrir centros de psicología para perros en todo el mundo y seguir trabajando con un programa que lidera su fundación con la Universidad de Yale para impartir a los niños de preescolar “lo que yo aprendí a temprana edad”.

Millán se describe a sí mismo como una persona tranquila, que sabe guardar silencio y que no da demasiada importancia al dinero. Que ama lo que hace y que por eso planea seguir rehabilitando perros y entrenando personas por mucho tiempo más.