Visionario… y padre

Diane Disney Miller habla de Walt Disney y su vida

Visionario… y padre
Diane Disney Miller, hija de Walt Disney, en el museo dedicado a su padre en San Francisco.
Foto: Sandra García

SAN FRANCISCO, CA.- Todo el mundo conoce el nombre de Walt Disney, así como su obra.

El creador y alma mater de una de las compañías más reconocidas de la historia, visionario de conceptos revolucionarios y artista inmortal fue también un padre de familia.

Esa faceta, desconocida por la gran mayoría, es una de las que retrata con notable acierto el Walt Disney Family Museum en San Francisco, que abrió sus puertas hace un par de años y donde ¡holaLA! tuvo oportunidad de entrevistar a Diane Disney Miller, la hija mayor de Walt y su esposa Lillian (su hermana, Sharon Mae, fue adoptada).

El motivo fue el lanzamiento esta semana de The Lady and the Tramp en una edición especial en Blu-ray. Pero a Diane Disney lo que realmente le interesó es dejar claro varias falacias acerca de su padre -aún sigue irritada por la biografía escrita por Neil Gabler donde este mostró detalles de Lillian Disney “absolutamente insultantes”, según aquella-, así como su pasión por el arte (la familia Disney fue fundamental a la hora de construir la Sala de Conciertos Walt Disney en Los Ángeles) y por la herencia cultural familiar (de ahí su implicación en el museo dedicado al creador de Mickey Mouse).

“Por eso tenemos este lugar”, explicó con una energía inusual para alguien de 78 años. “Tienes que crear tu propia opinión [de quién era] mientras recorres el museo. Es como lo conoces. Él mismo cuenta su historia, lo ves. Nuestro objetivo fue dar la oportunidad a la gente de conocerlo. No creer lo que una biografía dice: uno tiene que tomar su propia decisión. El museo da una buena idea quién era él”.

Disney Miller, cuyo marido Ron W. Miller, fue el principal dirigente de los estudios Disney durante sus años más turbulentos (1980-1984), recordó la relación de su padre con artistas como Diego Rivera o Salvador Dalí -“en los países latinos lo adoraban. Lo abrazaban. Y él era así de personal”, explicó- y también abogó por una defensa del artista. “Su nombre es tan inmenso, y ahora está ligado a hoteles y todo eso… Creo que cuando ves la calidad del trabajo y de los artistas que trabajaron con él… Hay algo muy talentoso, inspirador…” en la obra resultante, indicó.

Cuando The Lady and the Tramp se estrenó, en 1955, la compañía estaba ya dividida en diversas áreas: cine animado, cine en imagen real, parque de atracciones y televisión. Al preguntarle por el clásico animado recién presentado en Blu-ray, Diane Disney respondió, entre risas, con un “¡no me acuerdo!”, para después destacar que “me encantan todas las películas animadas. No me vuelven loca algunas [películas] en imagen real… Pero todas tenían su función y mantuvieron el estudio vivo”.

Madre de siete hijos, quiso hacer especial mención de la época en la que Walt se vio obligado a abandonar el estudio de Burbank, sumido en una crisis con los sindicatos, para irse de viaje a Sudamérica, un periodo retratado en el documental Walt y El grupo y que dio como resultado filmes como The Three Caballeros (1944).

“Ese fue un muy mal momento en su vida. Cambió un poco, sí… La guerra, la ausencia de los mercados europeos, las crisis financiera… No fue hasta Cinderella cuando resucitó [todo], pero ese periodo, desde 1941… malos tiempos para todo el mundo, como ahora”, murmuró.

En 1955, Walt Disney inauguró Disneyland, que se convirtió en un auténtico sueño hecho realidad para el productor de Bambi.

“No era nuestro segundo hogar, pero mis padres pasaron muchos fines de semana en el apartamento que tenían allí”, rememoró Diane Disney, al hacer referencia al edificio justo encima de la estación de bomberos fictícia en Main Street. “A mí siempre me ha gustado ver a la gente paseando [por el parque] feliz. Eso me alegra”.

Lo que más recuerda de esa época fue “ver a papá feliz. Ver que su sueño se hizo realidad”, dijo.

Hoy la compañía creada por su padre “es inmensa”, la definió ella misma. “Creo que estoy orgullosa, porque la están dirigiendo bien. Mientras la gente sea tratada bien…”.

Un aspecto que destaca del rumbo actual de la empresa es la Disney Cuise Line. “A mi padre le encantaban los cruceros. Terminaba siempre aburriéndose, pero tomó muchos cruceros. La linea de cruceros es algo que, creo, él hubiera considerado una idea maravillosa”, reconoció.

Hoy, Diane Disney Miller concentra sus esfuerzos en el mantenimiento y promoción del Walt Disney Family Museum, en el parque Presidio de San Francisco. “Cuando empezamos el museo todo era acerca de papá”, detalló. “Y cuando Neil Gabler escribió su biografía, donde insultó a mi madre, algo monstruoso, decidí que tenía que mostrar a mamá”.

También explicó cuál fue su labor en la construcción de la Sala de Conciertos Walt Disney en el centro de Los Ángeles. La ciudad, según ella, “necesitaba algo así. Quise algo por lo que mi madre, que tenía unos 90 años, fuera recordada. Era algo que tenía que hacerse por Los Ángeles. Y quería ver el nombre de papá en un edificio. El nombre es un regalo a Los Ángeles también, o al menos así es como lo siento”.

“Cuando fuimos por primera vez, Frank [Gehry, el arquitecto] me llamó y me avisó que quizás no me iba a gustar como el nombre de mi padre iba a estar en [la entrada] del edificio. Y le pregunté: ‘¿qué quieres decir’. ‘Es muy sutil’ [me respondió]. Y dije: ‘creo que eso me va a gustar’. Y me encantó la forma como lo hicieron: es como si no se viera. Es como una ilusión. Es precioso’, terminó.