Ver sano desde niños

Cuidar de la visión de sus hijos repercute en su futuro
Ver sano desde niños
Verónica Millet, de dos años de edad, se adaptó con facilidad a los anteojos que le tratan la esotropía que padece.
Foto: Suministrada

Un ligero desvío en uno de sus ojos fue suficiente para que Sandra Hernández-Millet llevara a su pequeña Verónica al oftalmólogo.

“Uno quiere que sus hijos sean perfectos”, dice esta madre mexicana, residente de Eagle Rock. “Así que cuando comencé a notar que la niña desviaba un poco su ojo izquierdo hacia la nariz hice cita con el oculista para ver de qué se trataba”.

El resultado del diagnóstico fue esotropía, un tipo de estrabismo donde los ojos se desvían hacia adentro.

“Por suerte no fue nada grave”, expresa Hernández-Millet. “[Verónica] solo tiene dos años y el problema se lo están tratando con anteojos y de no mejorar, tendría que usar parche o medicina en gotas”.

Otra buena noticia para Hernández-Millet fue escuchar que si su hija responde bien al uso de los anteojos recetados, no necesitará de cirugía a los 11 años.

“El cuidado ocular de los niños es importante porque en los primeros años de vida se desarrolla la visión”, explica la doctora Michelle Muñoz, Oftalmóloga Pediátrica en el Centro Médico de Kaiser Permanente en Woodland Hills. “El ojo en el niño es inmaduro y está en constante crecimiento hasta los siete u ocho años”.

El menor alcanza el 100% de su agudeza visual a los cinco años, y cualquier anomalía ocular no diagnosticada a tiempo puede detener el desarrollo de la visión y dejar defectos que persistirán durante toda la vida.

¿Cuándo llevar al niño al oftalmólogo? La doctora Muñoz responde a la pregunta: “Además de las visitas de control rutinario, los padres deben llevar al menor con el especialista de los ojos cuando detectan alguna anomalía en uno o ambos ojos o cuando el niño se queja de alguna molestia”.

Los especialistas recomiendan seguir la siguiente guía de visitas:

• Al primer mes: en esta visita se descarta la presencia de alguna enfermedad ocular grave (glaucoma o catarata congénita) o malformación.

• A los siete meses: se detecta el estrabismo.

• A los 18 meses: se detecta el retinoblastoma (tumor intraocular maligno más frecuente en la infancia).

• A los cuatro años: se detecta la agudeza visual y defectos de refracción.

• De los cinco a los 14 años: el control debe hacerse cada dos años.

Problemas comunes

Los problemas más comunes en la visión de los niños son los de refracción, dice la galena. Es decir, problemas como la miopía y el astigmatismo, que impiden que el

menor pueda ver con claridad los objetos.

La miopía es la dificultad para ver de lejos y el estrabismo es la desviación anormal de uno o ambos ojos en alguna de las posiciones de la mirada. Puede ser una desviación horizontal (el ojo se desvía hacia dentro o hacia fuera) o una desviación vertical (el ojo se desvía hacia arriba o hacia abajo).

“El estrabismo se puede corregido con anteojos, cirugía o ambas cosas cuando se detecta a tiempo”, explica la especialista en ojos.

• Ojo perezoso: la ambliopía, conocida coloquialmente como ojo perezoso u ojo vago, es también común. Ésta se define como una disminución de la agudeza visual sin que exista alguna lesión orgánica que la genere o justifique. Generalmente se produce como consecuencia de falta de estimulación visual adecuada durante el período crítico de desarrollo visual.

Este tipo de afección ocular, así como los problemas de reflexión, se presenta en el cinco por por ciento de la población infantil (o sea, que dos o tres de cada 100 menores la padecen) y debe tratarse antes de los ocho o nueve años. De no tratarse a tiempo, en menor puede sufrir daños irreversibles en el ojo afectado que puede perder por completo la visión.

“Como la ambliopía no presenta síntomas visibles, por lo regular los padres no se dan cuenta del problema y somos los médicos quienes la detectamos en los chequeos rutinarios”, explica la oftalmóloga. “El problema se da cuando el menor tiene más astigmatismo, estrabismo o hipermetropía en un ojo que en otro, o cuando hay una caída evidente del párpado en uno de los ojos”.

Muy rara vez se genera por enfermedades oculares que impiden que la luz llegue normalmente a la retina, como las cataratas.

“El tratamiento consiste en parchar el ojo sano para obligar al niño a utilizar el ojo perezoso”, explica la galena.

• Obstrucción del lagrimal: normalmente la lágrima lubrica la superficie del ojo y se drena por los puntos lagrimales hacia la nariz. Pero, cuando el trayecto de la lágrima desde el ojo hacia la nariz está obstruido se da la llamada obstrucción lagrimal.

En el niño este problema se manifiesta con mucho lagrimeo y muchas legañas en sus ojos desde cuando está recién nacido”, señala la oftalmóloga.

Este defecto se corrige con masajes suaves en la zona del lagrimal o con una cirugía sencilla.

• Orzuelos: en la infancia se presentan también con frecuencia los orzuelos —o perrillas, como se les identifica en México—.

“Contrario de lo que se piensa, el orzuelo no se da por infección o falta de higiene. Y tampoco es contagioso”, explica la galena. “Se genera cuando se tapan los conductos de las glándulas que tenemos en los párpados y se acumula el aceite que producen para la formación de las lágrimas”.

Los orzuelos se tratan con compresas de agua tibia en el ojo afectado.

“Hay algunos niños que tienen predisposición de desarrollar muchos orzuelos en sus primeros años de vida y otros que tienen una inflamación crónica en los párpados”, agrega la entrevistada. “Y, en el último caso, se le recomienda a los padres que a diario limpien los párpados del niño con champú para bebé rebajado con agua”.

Recursos

Para educar a la comunidad de habla hispana sobre las enfermedades de los ojos, la Academia Americana de Oftalmología lanzó este mes la página web http://www.ojossanos.org, que brinda información confiable y precisa en español —desde el punto de vista médico— sobre las enfermedades oculares más comunes en general.

Por otro lado, el Instituto Nacional del ojo diseñó hace algunos años la página http//www.nei.nih.gov/health/espanol/financialaid_sp.asp, en la cual quienes no disponen de recursos financieros pueden encontrar una lista de entidades y programas que ofrecen servicios gratis o a bajo costo de cuidado de los ojos.

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