Medida busca cambios en la ciudadanía

La idea de modificar la ciudadanía automática ha sobresalido en diferentes ciclos electorales
Medida busca cambios en la ciudadanía
La medida, que está muy lejos de ser aprobada, no afectaría a ciudadanos naturalizados.
Foto: Archivo / La Opinión

WASHINGTON, D.C.- Sería un proceso costoso y controversial. Así define un nuevo reporte de la National Foundation for American Policy (NFAP) una modificación en el derecho de ciudadanía automática al nacer en Estados Unidos. Una política que podría implicar entre 600 y 1,600 dólares en costos extra por niño.

El documento titulado “El costo para el país y los estadounidenses de terminar con el derecho de ciudadanía al nacer”, fue elaborado con base en las tarifas actuales para verificar el estatus de niños que nacen en el exterior, de padres estadounidenses.

Este incluye 600 dólares por el trámite, además de una estimación de entre 600 y 1,000 dólares más en gastos legales estimados, en el caso de tener que incurrir en asesoría especializada.

“Todavía no sabemos la posición de candidatos como Mitt Romney, sobre la enmienda 14, pero uno de sus asesores ha propuesto cambiarla, dándoles poder a los estados de determinar quién es ciudadano”, aseguró Margaret Stock, autora del informe.

“Esto impactaría a todos los estadounidenses, no sólo a los hijos de inmigrantes indocumentados. Cada nacimiento se convertiría en un papeleo donde sería necesario probar la ciudadanía, contratar abogados e incurrir en gastos”, comentó.

Figuras de gran influencia en el ala política conservadora como Grover Norquist, salieron a defender el reporte, además de atacar a personas, que según él, utilizan el tema para ganar puntos políticos en años de elecciones.

“Este es un impuesto a cada niño que nazca en Estados Unidos”, dijo Norquist. “No soluciona nada y genera todo tipo de problemas. No creo que se concrete en el futuro. Es un juego político de algunas personas. Para modificar la enmienda 14, se debe cambiar la Constitución. Un tema que siempre preocupa a los conservadores”, agregó.

Norquist, un reconocido cabildero y presidente de Americans for Tax Reform, reconoció haber hablado sobre retórica de inmigración con las campañas de los candidatos republicanos.

“He conversado en términos generales respecto a la importancia de tener una política migratoria en pro del crecimiento, así como asegurarnos de que se mantengan al margen de las voces y los individuos que utilizan retórica controversial e inútil en torno a este tema”, explicó.

El informe destacó también que un cambio a la enmienda 14, implicaría modificaciones al Seguro Social y una reducción en la base de reclutamiento para las Fuerzas Armadas.

Asimismo, insistió en que se “crearían dos clases de estadounidenses que resultarían en una disminución significativa de la población joven. El instituto de Política Migratoria (MPI) ha estimado que el país perdería entre 4.7 millones y 13.5 millones de futuros ciudadanos para el año 2050, si se eliminara el derecho a la ciudadanía al nacer”.

“Una decisión así tendría repercusiones significativas para el movimiento conservador”, aseguró la comentarista Linda Chávez. “Sería un gran detrimento para los votos futuros. La idea de que crearíamos una clase de inmigrantes ilegales, para mí, cuestiona la seriedad de la gente que dice que la inmigración indocumentada, es su preocupación mayor”, dijo.

“En términos políticos sería un desastre, porque alinearía a uno de los grupos de mayor crecimiento en los Estados Unidos: los latinos. Haciéndolos sentir que no son bienvenidos”, comentó.

La idea de modificar la ciudadanía automática ha sobresalido en diferentes ciclos electorales. La última vez, fue durante las elecciones legislativas de 2010, cuando el único republicano que se sentó en la mesa de negociaciones por una reforma migratoria en el Senado, Lindsey Graham (R-SC), dio entrevistas a la prensa hablando de los “bebés anclas”.

“En cada año de elecciones se levantan temas como este, para diferentes segmentos de votantes en la población”, insistió Chávez.

El reporte destacó que el cambio en la ciudadanía implicaría más control del gobierno sobre los estadounidenses y más burocracia; dos de los grandes pilares, que levantaron al movimiento Tea Party.