Los números no cuadran

El alcalde de Los Ángeles explicó ayer que la ciudad está segura en cuanto a la protección que brinda el Departamento de Bomberos (LADF), aunque habrá que ver si estamos a salvo de sus malas matemáticas y su falta de transparencia.

En los últimos días salió a la luz que es incorrecto que en el 80% de llamadas de emergencia los paramédicos llegan dentro de los cinco minutos, tal como lo aseguró el departamento. En realidad el 64% es la cifra real. Esta discrepancia se debe a un cambio en la fórmula utilizada para hacer el cálculo.

El error aparentemente no tiene la deliberada intención de engañar, pero no deja de levantar sospecha cuando es tan favorable para el departamento que lo produce. Todavía es más inquietante que se haya diseñado una reestructuración del Departamento de Bomberos -debido a la crisis fiscal- bajo una premisa errada. Hay mucha diferencia entre un 80% cercano al 100% y un 64% que es poco más de la mitad.

Los integrantes del Concejo Municipal tienen razón en estar molestos. Ellos tomaron decisiones que impactan el Departamento de Bomberos en base a información falsa. Este no es un error pequeño.

Creemos que el Departamento de Bomberos debió haber sido el primero en dar a conocer esta irregularidad. Sin embargo, esto se descubrió en un debate entre candidatos a la alcaldía y la investigación periodística posterior que desencadenó el comentario del candidato.

Es motivo de preocupación que se hayan tomado malas decisiones sobre el Departamento de Bomberos que ponen en riesgo al público. El alcalde quiere apagar el fuego de esta controversia, explicando que no es así.

Pero cómo se nos asegura que los angelinos, y sus representantes, puedan confiar en la información que provee el departamento. O quizás de otra agencia municipal que sea más rápida con los números, que precisa, tal como los bomberos. Aquí no hay ninguna garantía hasta ahora y tampoco parece que haya ninguna lección que aprender o acción preventiva que tomar.

Este es un hecho muy serio. La falta de transparencia conduce a la falta de confianza en el funcionamiento del gobierno local.