Vernon, otra vez

Vernon, otra vez

Hace un año que la ciudad de Vernon estuvo a punto de sufrir su desincorporación como municipio debido a años de prácticas corruptas. Solo logró sobrevivir tras comprometerse a realizar reformas a su gobierno, al reducir salarios excesivos a sus funcionarios públicos y comprometerse a realizar elecciones justas.

La reciente elección de esta ciudad industrial, que contiene 1,800 negocios con una fuerza laboral de 40 mil personas, pero menos de cien habitantes, estuvo lamentablemente manchada por aparentes irregularidades. Tras presiones de la Cámara de Comercio local se halló que seis de los votantes no vivían en la ciudad y otras cuatro boletas fueron anuladas por problemas con las firmas. De los 53 votos depositados, ocho fueron anulados y, finalmente, por primera vez en años, un nuevo representante ganó un puesto en el Concejo Municipal.

Afortunadamente la vigilancia de instituciones locales funcionó para corregir los problemas, pero lo verdaderamente alarmante es que este intento haya siquiera ocurrido luego de años de escandalosas revelaciones sobre ex funcionarios abusivos.

Es descorazonador comprobar que en Vernon todavía existen visos de esa arrogancia del poder que permitió que un alcalde gobernara durante más de 50 años y que diversos funcionarios utilizaran el tesoro público como su cuenta bancaria personal.

Cuando el presidente de la asamblea estatal John Perez planteó la disolución de la ciudad el año pasado los poderes de esa ciudad hicieron una intensa campaña para evitarlo y prometieron limpieza en su desempeño futuro. Recortaron salarios y respaldaron límites de gobierno.

Esperamos que lo ocurrido en esta elección también provoque medidas inmediatas que prevengan este tipo de vergonzosa situación en el futuro. De otra manera, será difícil seguir apostando por el futuro independiente de la Ciudad de Vernon.