Arte sobre cemento

Pintar con tiza sobre el cemento es mucho más difícil que en un lienzo, pero hasta 600 artistas compartieron su arte con el público en la 20 edición del Festival de la Tiza de Pasadena.
Arte sobre cemento
Jony Tolentino, artista de graffiti, trabaja en una enorme pieza durante la 20 edición del Festival de la Tiza de Pasadena.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinion

El Paseo Colorado de Pasadena se convirtió en una galería de arte este fin de semana, gracias al trabajo de 600 artistas que se convocaron para la 20 edición del Festival de la Tiza (Pasadena Chalk Festival). Retratos coloridos y en blanco negro, reproducciones de arte y piezas originales -todas pintadas con tiza- se exhibían en el piso de cemento del transitado bulevar Colorado.

“La feria comenzó hace 20 años en el Ayuntamiento de Pasadena, pero cuando remodelaron el edificio nos mudamos al Paseo Colorado”, explicó la organizadora Patricia Hurley. El evento se celebra cada año durante el fin de semana del Día del Padre.

La inscripción para participar comienza en abril. “No rechazamos a nadie”, aseguró Phil Medina, jefe del grupo de voluntarios del evento. Muralistas como Dorothy Lee, maestra de arte de la escuela secundaria John Marshall de Los Ángeles, participa con sus estudiantes desde 2001.

Fabi Mungia comenzó a pintar en el festival hace cinco años. “Cada año hacía un retrato diferente, pero este año decidí crear una pieza original”. Su mural fue una interpretación personal del concepto asiático de ying y yang.

En general, Mungia trabaja en lienzo. “Pintar en cemento es muy difícil”, reconoció, “Pero la experiencia de trabajar lado a lado con otros artistas es lo que más me atrae”.

El primer año, los artistas pagan una inscripción única de 35 dólares, pero luego ya no tienen que volver a pagar. Los organizadores proveen todo el material. Se calcula que los artistas utilizan aproximadamente 25,000 barritas de tiza.

Festival de tiza en Pasadena

Daniel Ramírez, otro de los participantes que pinta en el festival desde hace tres años, eligió hacer un retrato del desaparecido ídolo mexicano Jorge Negrete.

“Lo elegí porque es un símbolo de valentía y del espíritu mexicano”, dijo Ramírez, quien siempre busca temas relacionados a México. “Me siento muy orgulloso de mi cultura”, indicó.

El artista coincidió con los otros pintores en que trabajar en cemento es muy difícil. “Después de varias horas de pintar, el cuerpo duele. Uno deja parte de sí en la pieza, es muy distinto a estar sentado en un escritorio dibujando”.

Según todos los entrevistados, cada pieza de arte lleva dos días completos de trabajo. Las obras duran en el piso alrededor de una semana.

Fabián Debora, un muralista de Boyle Heights, participó en el evento con toda su familia. Su mural “La más fina” contó con la ayuda de su hijo Fabián Jr. de 12 años, Damián de 9 y su esposa Elizabeth Cuevas.

“Quiero transmitir mi amor al arte a mis hijos”, señaló el artista. “En las escuelas ya no tienen arte, ya no tienen música, que tanta falta nos hace a todos. Quiero que mis hijos amplíen sus horizontes, y que vean que hay gente que reconoce y aprecia el arte”.

Cada muralista elige el tamaño de la pieza que quiere pintar. Jony Tolentino, un artista de graffiti, decidió hacer su pieza de 9 por 8 pies. “Este evento permite que expongamos nuestro trabajo y muchas veces podemos conseguir contratos para trabajos futuros”.

El público también puede votar por su pieza favorita. El ganador recibe tarjetas de regalos y otros premios.

“No es necesario ser un artista para participar en el festival”, aseguró Penny Roberts, maestra de educación especial en San Marino. “Hace dos años vine a la feria como espectadora y me gustó tanto que decidí volver al año siguiente y pintar mi propio mural”, contó la maestra que este año creó una combinación de Star Wars y Dr. Seuss. “Los padres pueden reservar un lugar y pintar un mural con sus hijos, no hace falta ser profesional”.

El evento es producido por Proyecto Light Bringer, una organización sin fines de lucro que promueve el arte en las escuelas y en la comunidad.

Según el libro de récords Guinness, la Feria de Tiza de Pasadena es el mayor evento de este tipo en el mundo.