El PRI tendrá que negociar para gobernar

Enrique Peña Nieto no consiguió la mayoría absoluta necesaria
El PRI tendrá que negociar para gobernar
Enrique Peña Nieto se enfrenta a un Senado y Congreso dividido.
Foto: AP

MÉXICO, D.F.- Las tres principales fuerzas políticas del país se repartieron en las elecciones seis gobiernos estatales y el Distrito Federal; la cámara de Diputados y el Senado, donde el Partido Revolucionario Institucional (PRI) no alcanzó la mayoría absoluta que necesita para que el candidato a la presidencia del país, Enrique Peña Nieto, gobierne sin obstáculos.

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De ratificarse su triunfo, los priístas tendrán que negociar con la oposición legislativa para sacar adelante las reformas hacendaria, laboral y energética a las que se opuso durante la administración de Felipe Calderón, pero que ahora promete concretar.

La ley señala que para tener el control del Congreso se necesita el 50% más uno de los escaños, un escenario que no se visualiza aún cuando falta el recuento final del IFE.

En la Cámara de Diputados se prevé que el PRI logrará junto con el Partido Verde sólo alrededor del 45% ; la izquierda integrada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), el Partido del Trabajo y Movimiento Ciudadano tendrá el 28%; el Partido Acción Nacional PAN, el 25% y el Partido Nueva Alianza (Panal), el 2%.En el Senado, la división es parecida: 47% para priistas y verdeecologistas; 27% para los izquierdistas, 17.6% del PAN y 4.8 del Panal.”Si el PRI sigue polarizado y enfrentado con Andrés Manuel López Obrador por la legitimación de Peña Nieto, tendrá que hacer mucho trabajo con los panistas”, detalló el analista legislativo de la Universidad Nacional Autónoma de México, Khemvirg Puente. “Eso es muy sano para la democracia, pero más difícil para hacer cambios”.

El voto dividido, observa, “se debe al temor ciudadano a un retorno de condiciones autoritarias, los mexicanos querían un cambio de gobierno, pero con frenos y contrapesos”.

No sucedió lo mismo a nivel estatal, donde los priístas recuperaron terreno con todo y legislativo en los estados de Jalisco y Chiapas –que había perdido ante el Partido Acción Nacional (PAN) y las izquierdas- y conservó Yucatán para sumar así 23 de las 32 entidades bajo su dominio.Las victorias en todas las entidades quedaron en manos de políticos de vieja guardia o parientes de viejos mandamás locales.En Chiapas, el PRI se unió al Partido Verde para llevar a la gubernatura a Manuel Velasco Coello, de 30 años, nieto del exgobernador Manuel Velasco Suárez.

En Jalisco ganó el priísta Jorge Aristóteles Sandoval,de 35 años, exdiputado, exalcalde de Guadalajara e hijo de un magistrado del Tribunal de Justicia del estado, y en el sureste Rolando Zapata, de 44 años, exoficial mayor del fallecido gobernador Víctor Cervera Pacheco se quedó con Yucatan. Previamente fue diputado local y federal.

Los izquierdistas conservaron el Distrito Federal con el policía Miguel Mancera, de 46 años, y quitaron al PAN el estado de Morelos con Graco Ramírez, de 63, hijo del general Graco Ramírez, exintegrante del Escuadrón 201, un grupo de soldados mexicanos que combatió en la Segunda Guerra Mundial.

Al PRI, arrebató Tabasco con una cuña de su mismo palo: Arturo Núñez, quien militó en el Revolucionario Institucional por más de tres décadas.

En alianza con el PANAL, el PAN retuvo Guanajuato –su bastión de la región del Bajío- con Miguel Márquez, abogado y filósofo de 42 años.