Hago ejercicio, pero no se nota…

La sociedad nos ha hecho evaluarnos en función de nuestra apariencia y nuestro peso.
Hago ejercicio, pero no se nota…
Antes de empezar un régimen alimenticio o una rutina de ejercicios tiene primero que estar consciente de su tipo de físico.
Foto: thinkstock

El esfuerzo está claro: te volviste amante del yoga o de otra disciplina de moda, has cambiado algunos de tus hábitos alimentarios y poco a poco empiezas a ver los resultados: tu habitual talla nueve te empieza a quedar amplia y te sientes feliz.

Pero nadie lo ha notado y esto hace que sientas que todo ha sido en balde, así que después de la ducha te miras al espejo en todo el esplendor de tu desnudes y efectivamente, no te gusta lo que ves y hasta te comparas con tus mismas compañeras de clase, a ellas sí que les sienta bien el ejercicio.

Pero si te das cuenta no es que estés preocupada en realidad por tu bienestar o por perder unos kilos de más, la verdadera lucha es por sentirte valorada por los demás, no a partir de la persona que eres sino por qué tanto gusto y aceptación produces a partir de tu estructura física.

La lucha por el peso no es una preocupación nueva, desde la antigüedad se ha presentado, en algunas etapas la meta era lograr más curvas para asegurar un buen matrimonio; hoy prácticamente se necesita estar en los huesos para poder sentirse atractiva y sobre todo, aspirar a utilizar la ropa de moda.

¿Los demás talentos? Pueden quedar de lado, sólo recordemos las expresiones del diseñador Karl Lagerfeld hacia la cantante Adele hace algunos meses, cuando aseguro: “Está un poco demasiado gorda, pero tiene una cara preciosa y una voz divina”.

De alguna forma es lo que la sociedad ha hecho creer y en este sentido Lilia Joya, psicóloga y catedrática de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explica: “Nos dejamos llevar por la idea de que mientras más delgada luzca una mujer sus oportunidades de éxito y aceptación en todos los ámbitos aumentan. Todo lo que vemos a nuestro alrededor alaba la delgadez hasta el extremo y vivimos con la idea equivocada de que tenemos que cumplir con esos parámetros para encajar en la sociedad. Esto aunado a la falta de autoestima, se convierte en un caldo de cultivo para que las mujeres estén inconformes con el cuerpo que tienen”.

Hay quienes logran perder muchos kilos a base de extenuantes dietas, y esto no les garantiza que tendrán una vida mejor, simplemente porque la parte más importante, que es la autoestima y la aceptación de sí mismas, no la tienen resuelta. Corren el riesgo de tener que estar siempre pendientes de que los demás les brinden el voto de aceptación y si esto no ocurre se sienten decepcionadas.

Cada cuerpo es una historia distinta”, dicen los instructores de yoga, cada vez que uno tiende a compararse con los logros ajenos y se desalienta por no poder alcanzarlos. Y es una frase llena de razón, desde luego, una persona que ha hecho ejercicio toda su vida, tendrá activa la memoria muscular y le será más sencillo ejecutar rutinas y moldear el cuerpo antes y mejor que quien no ha levantado ni un popote en mucho tiempo.

“Tenemos que aprender a aceptarnos como somos, esto no quiere decir renunciar a mejorar la figura, me refiero a que una vez que nos aceptamos podemos entender que no podemos tratarnos como un objeto de lujo. Necesitamos respetarnos, valorar la respuesta que tiene nuestro cuerpo al realizar cada una de las funciones que le corresponden, porque si lo hacemos tendremos conciencia de que tenemos que cuidarlo más allá de un tema estético”, dice la especialista.

Cuando la intención de lucir bien parte de la inquietud de procurar tu bienestar no tendrás que esperar a que los demás le den su aprobación, porque tu primer recompensa será sentirte sana, ligera y llena de energía para desenvolverte en cualquier campo, de ahí es que se empieza a proyectar la belleza y la aceptación de ti misma, que hará que todos a tu alrededor se sientan impactados por lo que reflejas.

Para saber más

Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer

Dra. Christiane Northrup

Editorial Urano

Colaboración de Fundación Teletón México.

“El principio de ser paciente es empezar con uno mismo”.

Bojorge@teleton.org.mx