Arbitro chapin pone mano firme en la Liga Centroamericana
Otto Javier Mejía es un muy conocido por hacerse respetar en los partidos de fútbol en Chicago
Al final de la jornada, el árbitro Otto Javier Mejía se aleja del campo y se va a disfrutar con su esposa Jessica, y sus hijos Axel, Andy y Grisel. Crédito: Javier Quiroz
Chicago.- Muchas veces toman decisiones polémicas, aunque siempre apegadas al reglamento, y es por eso que los árbitros jamás dejan contentos a todos.
Otto Javier Mejía, nacido en Concepción Las Minas, Guatemala, es uno de esos árbitros. El guatemalteco es muy conocido por hacerse respetar en la Liga Centroamericana.
“Uno marca lo que uno observa y no se va uno a dejar de un jugador”, sostiene en entrevista con La Raza tras una larga jornada sabatina.
“Cuando se tiene que sacar tarjeta la saco y no lo pienso”, agregó, porque dice que “si lo pienso me veo inseguro y se me van encima”. “Uno tiene que tener seguridad y no hacerse para atrás”, reveló el hombre de negro.
Otto suspendió el año pasado un juego cuando un jugador puso el balón en el piso, midió la distancia, tomó puntería y disparó al árbitro en el cuerpo; ese día fue un escándalo la suspensión. “Tocando un árbitro el partido se termina”, recordó Otto.
Pero ese no ha sido el peor. En otro juego, tras amonestar a un futbolista, llegó otro jugador a golpearlo por la espalda y tuvo que llamar a la policía para pedir que lo arrestaran.
¿Vale la pena el riesgo?
“Es como todo. Esto es un trabajo y uno tiene que esforzarse y hacer lo mejor”, dijo. Además, con este empleo mantiene a su familia cuando el trabajo escasea en la construcción, donde labora entre semana.
Lo que muchos no saben, es que en todos los juegos la familia de Otto lo acompaña; pero de lejos, ellos no prestan atención al juego.
Su esposa Jessica y sus hijos Axel, Andy y Grisel pasan las tardes en los juegos infantiles y siempre lejos de los gritos y polémicas que pudiera levantar el jefe de la familia. Jessica sabe que su esposo es de los mejores, “yo se lo he dicho”, dice orgullosa.
Mensaje a los jugadores: “Cuando el árbitro ya marcó ¿para qué discutir?”.

