Preocupa proyecto de renovación de La Plaza de USC

Estudiantes y vecinos compiten por la vivienda en zona universitaria.
Preocupa proyecto de renovación de  La Plaza de USC
Un letrero anuncia alquiler para estudiantes de USC en un edificio de la esquina de la Calle S. Catalina y 36th Place. Toda la cuadra, según los vecinos, está siendo ocupada por los universitarios.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinión

El miedo a ser desplazados de sus hogares y de la comunidad a la que han pertenecido por décadas tiene inseguros a algunos vecinos de la Universidad del Sur de California (USC) con respecto a apoyar o no el multimillonario proyecto de renovación de La Plaza de USC, entre la calle Hoover y la avenida Jefferson.

El proyecto, el más costoso en la historia del Sur de los Ángeles con una inversión calculada en más de mil millones de dólares, está a punto de recibir recomendaciones claves en el desarrollo de unidades de vivienda y espacios para negocios por parte del comité de planeación del Concejo de la Ciudad de Los Ángeles, el día de mañana.

Tanto vecinos, como dueños de negocios del área y líderes comunitarios están decididos a influir en tales recomendaciones, ya que aseguran está en juego su permanencia en el vecindario porque temen que el costo de las rentas se eleven aún más y con ello ser desplazados.

También les preocupa que la llegada de franquicias nacionales lleguen a competir con los pequeños negocios que están ubicados en el área.

“Han sido muchas las familias que se han visto forzadas a dejar la comunidad porque USC no ha sabido resolver el problema de la vivienda para sus estudiantes”, compartió Brian Eklund, ex pastor de la iglesia St. Mark, ubicada en la esquina de la avenida Vermont y la calle 36 Place, quien conocía personalmente a cada unos de los dueños de las casas en esta cuadra, donde hoy en día más del 80 por ciento de estas son viviendas estudiantiles de hasta cuarenta unidades.

Desde hace más de una década, la falta de dormitorios estudiantiles en USC ha obligado a residentes del área y estudiantes universitarios a competir por la vivienda.

“Pagamos mucho porque no conocemos la ciudad y no nos queda de otra. USC tiene que ayudar a los estudiantes resolviendo este problema. Deberíamos estar enfocados solo en los estudios pero el tener que pagar una renta alta es una preocupación cada mes”, compartió Max Hoiland, un estudiante recién graduado de USC, originario de Minnesota.

Hoiland pagaba casi $700 al mes por una recámara en un apartamento cuya renta cuesta $2,000 y que comparte con otros dos estudiantes.

Con rentas tan altas, personas como Juana Osorio, quien ha vivido en esta área por más de 20 años, teme que en cualquier momento un inversionista compre el edificio en el que renta un apartamento junto con su hija y su familia por $1,500 y comience a rentarlo por mucho más a estos estudiantes.

David Galaviz, portavoz de USC, dijo que el problema de la vivienda ha sido precisamente el objetivo del proyecto donde actualmente hay algunos negocios pero no había ni una sola vivienda estudiantil.

“Queremos regresar a la comunidad la oportunidad de tener vivienda accesible. Por esa razón estamos dedicando 2 millones de metros cuadrados en la construcción de alojamiento para 5,200 estudiantes”, indicó. “Nos hemos comprometido a no comprar ninguna propiedad al oeste de Vermont”, añadió el ejecutivo de USC, de cuya institución proviene toda la inversión del proyecto.

Galaviz explicó que llevan más de un año informando a la comunidad sobre el objetivo del magno desarrollo para evitar estos temores.

A más tardar la primer semana de septiembre será cuando el proyecto finalmente reciba o no la aprobación del concilio de la ciudad.