¿Te sabes comportar en la oficina?

La educación y el respeto a tus colegas de trabajo puede ser un punto a favor en tu carrera. Responde el test.
¿Te sabes comportar en la oficina?
Foto: Archivo / La Opinión

Sin lugar a duda, casi todos hemos sufrido enojos debido a algunos resbalones en lo que se refiere a la educación de nuestros congéneres, quienes víctimas de la prisa u omisión de algunos detalles, actúan como si nada importara en el mundo.

Sería estupendo que junto con el ingreso a la compañía se entregara una especie de manual sobre los buenos modales y costumbres, para que todos felices y motivados viviéramos en un clima laboral sano y libre de ‘impurezas’.

Para evitar sacar el dedo acusador, actividad practicada con gran entusiasmo en muchas empresas, echemos un vistazo a nuestro comportamiento en los sinuosos caminos de la vida laboral.

1. Entras a la oficina de un compañero y te das cuenta que tiene abierto tanto el correo personal como el de trabajo, tú:

a) ¿Qué hago? ¡Mirar! Tengo un investigador de alta alcurnia dentro de mí que me impide no echar un vistazo… y por más vea, mejor.

b) Leo lo que sea posible en el monitor, pero de manera discreta.

c) Muevo mi mirada y me coloco dentro de la oficina a fin de que no pueda leer nada, es de pésimo gusto husmear.

2. En el capítulo del Manual Modales en los centros de trabajo, el cual corresponde al saludo, tu regla de oro es:

a) Barrer: Del verbo revisar de manera minuciosa el arreglo en general del compañero, y claro está, después intercambiar saludo.

b) Mirada 3/4: Es decir, saludar, pero sin dejar pasar la oportunidad de darle una checada a la vestimenta.

c) Saludar: No importa su jerarquía dentro de la empresa.

3. Si vas con otros compañeros rumbo a una junta, al momento de entrar y salir de un sitio, así como de subir las escaleras rumbo al salón tú:

a) ¡Paso primero! Cual embajador de la galanura y porte que soy.

b) Trato de pasar antes que nadie, pero si no hay de otra, lo hago cuando hay oportunidad.

c) Siempre doy el paso.

4. La sabiduría milenaria dicta que lo que se rumora y reproduce en los pasillos de cualquier centro de trabajo es uno de los cimientos del clima laboral, en este tema, ¿cuánto aportas?

a) Me declaro amante del conocimiento, por lo que lo difundo y busco sin pudor.

b) Más o menos, en realidad no tengo acceso a ‘buenas fuentes’ y eso es una franca limitación, aunque siempre existe Facebook.

c) Nada, evito estar en boca de la gente y hacer lo mismo con otros.

5. Tu jefe salió un momento de la sala de juntas para atender un pendiente, y te das cuenta que dejó en la mesa su agenda y teléfono celular, ¿qué haces?

a) Agradecer a todos los ángeles que pueda tener acceso a sus pertenencias, los tomo rápidamente con el pretexto de guardarlos y aunque sea de forma superficial, veo sus anotaciones y contactos antes de que vuelva.

b) No mover nada, y si es posible echar un vistazo; mirar no empobrece.

c) Los guardo o se los llevo hasta donde esté, así evito que otro compañero con algún pretexto husmee.

Tengo que hablar de manera urgente y seria contigo, estás echando por la borda toda la educación que tienes e incluso, tu experiencia laboral será vista con menos justicia por los pésimos hábitos con los que te desenvuelves.

La misión es recobrar la pulcritud que brinda la prudencia, respeto y discreción respecto a todo aquello que no es de tu incumbencia, lo que hará que tu imagen se limpie ante los ojos de los demás y lo más importante, de ti mismo. Tus compañeros y jefe pueden percibir tu fascinación a ‘echar vistazos’ a todo lo que se deje, como señal inequívoca de que no eres una persona digna de confianza, así que es inminente hacer un alto en el camino.

Consejo: Renuncia a la dirección de Radio Pasillo.

Palabra clave: Autocontrol.

Entre que no siempre andas con suerte y además, tienes un fuerte sentido de la prudencia que de vez en cuando arruina tus impulsos a hacer algo de lo que estás seguro te arrepentirás, no siempre te sales con la tuya.

Conoces el camino correcto, estás a un paso de ser un digno profesional que hace de los modales su mejor carta de presentación, así que deshazte de esas malas costumbres que hacen tanto daño a tu auto imagen y no permitas que el ‘espíritu del mirón’ te posea. Tienes todo para ser una delicia en lo que a clima laboral toca, conviértete en un buen entendedor de las formas con quienes todos aspiran compartir el terruño profesional por tu pulida educación.

Consejo: No caigas en la tentación de husmear.

Palabra clave: Discreción.

Me imagino lo difícil que debe ser para ti lidiar con el batallón de la imprudencia y chisme, seguro convives con algunos de sus capitanes que, como espías de los 60’s, no pierden oportunidad de leer y escrudiñar lo propio y lo ajeno, e incluso hacen que su mirada sea como rayo que traspasa documentos, cuadernos, paredes y hasta ¡puertas!

Tú eres una persona que a todas luces tienes una educación pulida y cuidada al extremo, por lo que la gente que te conoce sabe que eres digno de su confianza y que jamás harías algo que a un compañero lo hiciera sentir incómodo. Eres uno de los orgullos de tu jefe y por supuesto, uno mío.

Consejo: Evita contacto con el escuadrón.

Palabra clave: Elegancia.

Colaboración de Fundación Teletón México.

“El principio de ser paciente es empezar con uno mismo”.

Bojorge@teleton.org.mx