Watts:retenes de sobriedad al por mayor

Residentes del área se sienten acosados por los operativos
Watts:retenes de  sobriedad al por mayor
El capitán Rigoberto Romero del LAPD, habla ante residentes de Watts sobre los motivos para tener retenes de sobriedad en esa comunidad. Pero muchos no están contentos.
Foto: Isaías Alvarado / La Opinión

“Al perro más flaco se le suben las pulgas”, expresó Ramón Mejía López en un foro comunitario en Watts hace unos días, refiriéndose a la proliferación de retenes de sobriedad en el Sur de Los Ángeles.

“No es justo que nuestra gente esté padeciendo este flagelo por no tener licencia; ni un borracho agarran. Vamos a otros lugares y nunca vemos retenes”, reclamó con molestia Mejía López.

Un vocero de la Policía de Los Ángeles (LAPD) le respondió que estos dispositivos se colocan en ciertos vecindarios de acuerdo a la cantidad de accidentes relacionados con el consumo de alcohol o drogas. “Previenen que la gente esté en peligro”, aseguró el capitán Rigoberto Romero.

Además, subrayó, desde el 1 de enero las corporaciones policíacas permiten que en estos puntos los indocumentados llamen a un conductor con licencia válida para hacerse cargo del coche retenido. Antes, los confiscaban por 30 días y sus dueños debían pagar 1,200 dólares para recuperarlos.

A pesar de esta alternativa, algunos residentes de Watts se sienten acosados por los operativos para detectar a conductores borrachos los fines de semana. Esta percepción es porque desde 2010, en ese y otros vecindarios del Sur de Los Ángeles, el LAPD ha instalado al menos ocho retenes de sobriedad.

Pero en el oeste de la ciudad, donde las estadísticas exponen que también se han registrado choques relacionados con el alcohol y las drogas, y donde inquieta el consumo de bebidas alcohólicas entre los estudiantes menores de edad de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) y la gran cantidad de cantinas, la corporación sólo instaló un punto de control en ese período.

“El consumo de alcohol es una gran preocupación. Tenemos muchos restaurantes y bares en el oeste”, dijo Steve Sann, presidente del Consejo Comunitario Vecinal de Westwood.

Desde el 2010, los bulevares Robertsons y Beverly Glen, las avenidas Barrington y Federal, los caminos Coldwater Canyon y Benedict Canyon, todos en el oeste de Los Ángeles, han sido escenario de accidentes vehiculares relacionados con el alcohol y las drogas, dejando un saldo de al menos cuatro personas heridas, según datos recopiladas por la Patrulla de Carreteras de California (CHP).

“Es muy claro que entre más acceso haya al alcohol hay más conductores borrachos”, insistió Sann, citando un reporte del Departamento de Salud Pública del condado de Los Ángeles, el cual concluyó que el 50% de los jóvenes de 18 a 20 años reconoció haber bebido en los últimos 30 días del sondeo.

El Departamento de Policía de las Universidades de California (UCPD), sistema de educación superior al que pertenece UCLA, reveló que de 2009 a 2010 subieron un 13% las violaciones de estudiantes por consumo de alcohol dentro del campus.

Directivos del plantel han explicado que esto no significa que hubo un mayor consumo de bebidas alcohólicas entre los alumnos y resaltan que las clases para controlar esta adicción han subido un 20% de 2010 a 2011.

Sin embargo, Sandy Brown, presidenta de la Asociación de Dueños de Vivienda de Holmby-Westwood, dice estar preocupada por lo que también pasa afuera del plantel. “El uso de identificaciones falsas [para entrar a bares y comprar alcohol en tiendas] es muy desenfrenado”, dijo Brown, quien indicó que a pesar de ello este problema es menor comparado con lo que pasa en el sur de la ciudad.

En Watts y barrios vecinos, en efecto, se reportaron al menos cuatro muertos y 13 heridos en accidentes provocados por choferes en estado de ebriedad o bajo los efectos de narcóticos, desde 2010.