Intensa la polémica sobre el autismo

El Síndrome de Asperger y el autismo atípico ha sido la causa para el incremento exponencial de diagnósticos en los EE.UU.
Intensa la polémica sobre el autismo
Lucila Saccone con su hijo Alejandro de 11 años, quien tiene autismo.
Foto: Archivo / La Opinión

Orlando – Hoy día uno de cada 88 niños aproximadamente es diagnosticado con alguna forma de autismo. Anteriormente apenas era cinco en cada 10,000.

El Dr. Manuel F. Casanova, experto investigador en esta enfermedad, asegura que en la década de los ’70 la expectativa de un neurólogo para atender un caso de autismo era de uno o dos a lo largo de toda su carrera.

“Hoy día un neurólogo atiende varios pacientes de autismo nuevos el mismo mes o en el mismo día”, comentó.

Sin embargo, esta tendencia podría cambiar de nuevo, ya que la Sociedad Americana de Psiquiatría (APS) ha propuesto una redefinición de autismo que dejaría a muchos fuera del espectro y afectaría la cobertura médica de estos pacientes.

El debate sobre la nueva propouesta ha sido intenso a nivel mundial.

Según la Asociación de Autismo Nacional (NAA), el Síndrome de Asperger y el autismo atípico ha sido la causa para el incremento exponencial de diagnósticos en los Estados Unidos.

De cambiar por completo la definición de autismo, como se propone, el término síndrome de Aspergers podría desaparecer del diccionario médico, dejando en el limbo a los que padecen de este tipo de autismo ligero.

Activistas del autismo están revueltos, empujando para que se re- evalúe esta propuesta.

Esta discusión es una situación que tiene a algunos pacientes y familiares muy preocupados, ya que de ser así, podrían perder el diagnóstico de autismo en su totalidad, por ser casos no tan severos.

Según el Dr. Casanova, “esto también podría resultar en un efecto de dominó, puesto que estas personas pudieran estar en riesgo de perder beneficios en la cobertura médica para este síndrome al no tener un diagnóstico específico. Es difícil tratar una enfermedad que aun juega en definir su diagnóstico”.

La controvetida nueva definición aun se está evaluando y podría estar en efecto, de ser aprobada, en mayo del 2013, dentro del manual publicado por la APS. La última vez que este manual se revisó fue en el 1994 , o hace ya unos 18 años.

La APS concuerda que la propuesta definición de autismo sería más estricta pero también ayudaría a los médicos.

Según Ellen Connor, portavoz de la APS, el hecho de que “los parámetros (de autismo) son más estrictos , (también) sería más fácil de diagnosticar bajo la nueva definición”.

Además, en el 2014, la Real Academia Española (REA) también cambiará oficialmente su definición de autismo, donde la palabra “esquizofrenia” será eliminada de la definición existente para autismo dentro del diccionario de la REA, aunque esto no tendría un impacto médico.

El Dr. Casanova argumenta que el actual diagnóstico de autismo es muy general, ya que dentro del autismo hay una variedad de condiciones y la severidad de la condición varía en cada caso particular.

“Cada paciente es una historia por separado con sus propias características”, explicó.

Casanova añadió que muchos médicos quieren mantener la diferenciación en el caso de los pacientes Asperger, porque éstos funcionan en sociedad de manera diferente que los casos de autismo más severos.

El síndrome de Asperger es un desorden de desarrollo que afecta la capacidad de las personas para socializar y comunicarse efectivamente con otros.

Contrario a otros casos de autismo, los niños con Asperger no tienen problemas desarrollando idioma verbal. Sin embargo, es curiosa la forma en que se comunican: Usualmente se absorben en un tema específico.

Casanova, quien es vicepresidente de investigaciones en el Departamento de Psquiatría de la Universidad de Louisville, en Kentucky, ha dedicado gran parte de su carrera a desarrollar una terapia que ayuda al tratamiento del autismo. Su investigación y proceso científico innovador ha sido reconocido mundialmente.

Actualmente su grupo ha identificado unas columnas en el lóbulo frontal del cerebro donde se procesa la información cognoscitiva. Según el investigador, los pacientes autistas tienen unas irregularidades en el proceso de transferencia de información en estas columnas cerebrales.

“Es algo así como una cortina de baño que cubre la parte de las columnas, donde pasa la información”, dijo.

A través de la resonancia electromagnética, Casanova y su grupo de investigadores han desarrollado una serie de tratamientos para fortalecer esta área del cerebro en pacientes autistas con enormes resultados de progreso.

Si bien son muchas las interrogantes al definir la condición, también son muchas las respuestas. Algunas formas de tratamiento se contradicen y no todos los métodos son efectivos con cada paciente.

Para los terapistas, la definición no cambiaría la manera de tratar el paciente.

Según la terapista, Dalis Rivera, dueña del nuevo centro Carrousel Therapy Center, en Kissimmee, “las personas que presentan unas características recibirán las mismas terapias. No importa si tienen una definición u otra”, aseguró.

“Eso no cambia las terapias para fortalecer las áreas de reto de los individuos”, dijo.

Su centro es el primero enfocado en terapia de integración sensorial con ayuda individualizada en la Florida Central.

La propuesta pendiente en la Asociación Americana de Psiquiatría define el el autismo como:

1. Limitación en la interacción y comunicación social, en la que la comunicación es difícil o nula (no recíproca). No es posible el contacto visual o la demostración de afecto.

2. Patrones de conducta y vida repetitivos carentes de sentido que dificultan la vida de la persona.

3. Los síntomas deben estar presentes desde la infancia.

4. La presencia de todos los signos anteriores debe dificultar la vida cotidiana del afectado.

Actual definición

La definición actual de autismo tiene las siguientes características:

1. Trastorno cualitativo de la relación (dificultades en lenguaje no verbal, expresar emociones, espontaneidad, etc.).

2. Trastornos cualitativos de la comunicación (retraso o ausencia del desarrollo del lenguaje oral, en mantener conversaciones, empleo estereotipado del lenguaje, etc.).

3. Patrones de conducta, interés o actividad restrictivos, repetitivos y estereotipados (preocupación excesiva hacia una cuestión anormal por su contenido, estereotipas motoras repetitivas, adhesión a rituales específicos y no funcionales, etc.).