Hispana salva su vida gracias al intercambio de órganos

Bertha Villa recibió un riñón a través de una cadena de trasplantes de órganos gracias a que su esposo donó a su vez otro.

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Hispana salva su vida gracias al intercambio de órganos
Rigoberto y Bertha Villa posan para una entrevista el 20 de septiembre de 2012.
Foto: EFE

Los Ángeles .- Tras esperar seis años en tratamiento de diálisis por un donante de riñón, Bertha Villa permitió a su esposo que donara uno de sus órganos para que ella recibiera otro compatible a través de una cadena de trasplantes que salva vidas.

En 2003, los médicos del hospital Kaiser Permanente le detectaron Lupus a Bertha Villa.

“Estuve en tratamiento, pero nada funcionó, los riñones me comenzaron a fallar”, dijo en entrevista, “por eso en enero 2005 comencé a recibir diálisis mientras esperaba a que apareciera un donante de riñón”.

“Los pacientes que esperan un donante son bastantes y los donantes son pocos, así en diálisis pasaron 6 años en los que mi salud se estaba deteriorando más, pero todo el proceso se aceleró cuando Rigoberto, mi esposo, con quien no somos compatibles donó un riñón y a cambio recibí otro de un donante anónimo”, recordó.

La familia Villa es parte del 46% de recipientes de riñones de minorías étnicas en EEUU que voluntariamente se inscriben en la Cadena de Trasplantes de Riñones porque no pueden donar directamente a un familiar por incompatibilidad, según la edición de septiembre la revista especializada “American Journal of Transplantation”.

“En los hospitales tienen una persona encargada de hacer los contactos con la Cadena de Trasplantes de Riñón y ellos nos dijeron lo que podíamos hacer”, recordó Villa, quien trabaja en la sección de atención al cliente en un banco.

“Durante esos 6 años yo siempre me mantuve positiva, pero cuando comencé a sentirme más enferma sí se me cruzó por la mente que podía fallecer”, recordó.

Rigoberto Villa dijo por su lado que desde finales de 2005, cuando su esposa completó el primer año en el tratamiento de diálisis, quería donar un riñón para rescatarla de los padecimientos.

“Pero ella no me lo permitió y me dijo que esperásemos a que surgiera un donante; sin embargo, después de que pasaron 6 años en diálisis y su salud desmejoraba hasta llegué a pensar que podía perderla”, agregó.

“Y fue hasta 2011 en que ella dijo: ‘está bien hablemos a la Cadena de Trasplantes de Riñones’, quienes rápido encontraron otro donante anónimo que sí es compatible con ella y así se aceleró lo que fue un intercambio de riñones”, expresó el donante, que trabaja en un supermercado.

La operación en la que Bertha recibió su trasplante de riñón y Rigoberto donó uno de los dos de él con el que se salvará la vida de otra persona se realizó el 6 de diciembre de 2011 en el Centro Médico Ronald Reagan de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).

La pareja, que vive en Newhall, California, actualmente ya está recuperada de las intervenciones quirúrgicas.

Jeffrey Veale, especialista en trasplantes de órganos del Centro Médico Ronald Reagan de UCLA, dijo a Efe que entre las minorías étnicas como los afroamericanos e hispanos se ha encontrado que la cantidad de anticuerpos naturales es grande.

“Y por esa razón que entre familiares cercanos esos anticuerpos generan que los órganos como los riñones sean rechazados (en un 30%) por el cuerpo del paciente”, explicó Veale, director del Programa de Trasplantes de Riñones de UCLA.

“Por eso hay un porcentaje mucho mayor de probabilidades que un riñón sea aceptado cuando proviene de una persona totalmente desconocida o de otras etnias”, reveló el autor del estudio publicado en el “American Journal of Transplantation”.

Veale señaló que la cadena de donantes y recipientes voluntarios de Trasplantes de Riñones fue creada en 2008 por el doctor Mike Rees de la Universidad de Toledo, en Ohio.

“Es una idea simple y brillante que es coordinada a través del Registro Nacional de Riñones el cual facilita que tanto pacientes como donantes se encuentren y ayuden entre sí”, afirmó Veale.

Bertha añadió que hay personas altruistas que expresan su deseo de donar órganos en caso de fallecer o donan un riñón para que otros recuperen su salud.

“Los latinos son los que menos donan órganos en EEUU, creo que es porque hay miedo o por desconocimiento, por eso yo les pido que se inscriban como donantes para que otros puedan vivir”, finalizó.