Agenda hispana, en suspenso por elecciones

La distancia entre Mitt Romney y Barack Obama es cada vez más estrecha

Un grupo de estudiantes se manifiesta en las oficinas de la campaña de Obama en Culver City, California el 16 de junio de 2012.
Un grupo de estudiantes se manifiesta en las oficinas de la campaña de Obama en Culver City, California el 16 de junio de 2012.
Foto: AP / Grant Hindsley

¿Puede Mitt Romney ganar la presidencia con menos del 30% del voto hispano?

La pregunta ya está en el aire, y la respuesta podría marcar el destino de la agenda política hispana por los próximos años. Mientras tanto, los pronósticos electorales aún no determinan un ganador definitivo.

Con el mapa político actual, organizaciones latinas y las campañas habían calculado que al candidato republicano le sería imposible alcanzar la presidencia sin al menos un 38% del voto latino.

Pero las características del sistema electoral estadounidense, junto con los niveles de participación de diferentes grupos de votantes en estados claves, podrían ofrecer sorpresas el próximo 6 de noviembre.

Aunque es muy poco probable, la posibilidad existe. Sobre todo a la luz de las últimas encuestas, que prácticamente hablan de un virtual empate entre ambos candidatos.

La consultora demócrata María Cardona así lo mencionó: “¿Qué pasa si Romney gana con menos del 30% del voto latino?”. “No creo que ocurra así”, se apresuró a decir luego de poner la pregunta sobre la mesa, en un evento organizado por el Fondo Educativo de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Elegidos, NALEO, por sus siglas en inglés.

“Si eso ocurriera, tendría que ver con el método que utilizamos en este país para elegir al Presidente. No es el voto popular, sino el Colegio Electoral. Tenemos que ver cuál es el impacto del voto hispano en cada estado. Sabemos que casi la mitad de todos los latinos que van a votar, residen en los estados claves”, aseguró Arturo Vargas, director ejecutivo de NALEO.

“Barack Obama ganó por el voto hispano. No nos pagó la deuda. No pasó una reforma migratoria durante el primer año. No sé cuál será el efecto en la agenda latina si Romney gana con menos del 30% de los votos y tampoco sé qué pasará si Obama gana gracias al voto hispano”, añadió la consultora republicana, Ana Navarro.

“No estoy optimista respecto a lograr una reforma migratoria. Creo que el Presidente Obama no ha construido las alianzas necesarias en el Congreso en ambos partidos, como para aprobar algo tan controversial. No sé si Mitt Romney se atrevería a tirarse ese pleito por la rama conservadora del partido republicano”, comentó.

Cardona, en cambio, parece más optimista en torno a esta área. “El Presidente hará todo lo posible para aprobar una reforma migratoria, porque él quiere que sea parte de su legado. Ya no tiene nada que perder, puede poner todo su capital político en esto”, dijo.

Pero la influencia de la agenda latina no depende sólo de las presidenciales, sino también del número de representantes que alcance este grupo y de las prioridades en sus propios programas políticos.

Un nuevo informe de NALEO aseguró que los latinos podrían ocupar 31 escaños en el Congreso y 217 en legislaturas estatales. Vargas calificó como una elección segura las campañas de los hispanos Tony Cárdenas y Juan Vargas en California, Michelle Lujan en Nuevos México y Joaquín Castro, en Texas.

Asimismo, describió como competitivas las campañas de Abel Maldonado, José Hernández y Raúl Ruiz en California, además de John Oceguera en Nevada.

De acuerdo con el reporte de NALEO, 219,000 hispanos tendrán problemas en estas elecciones, asociados a leyes estatales que exigen más requerimientos para votar. Asimismo, detalló que los sufragios de 835,000 latinos podrían estar en riesgo serio.

Actualmente 33 estados exigen una prueba de identidad. Áreas como Georgia, Indiana, Kansas y Tennessee impusieron leyes más restrictivas para sufragar.

A tan sólo dos semanas de la elección, las predicciones no arrojan un ganador pero analistas como el fundador y director del Centro de Política y Relaciones Exteriores de Johns Hopkins University, Robert Guttman, reconocen que el panorama político ha cambiado mucho en este último año.

“Pienso que en este punto, después del tercer debate, las posibilidades todavía se inclinan hacia Romney. Él se vio en una postura presidencial, no fue confrontacional, opuesto a cómo se vio el Presidente, que pareció listo para atacar la mayor parte del debate”, aseguró

Durante los últimos días de campaña, ambos candidatos persistirán en sus giras en los estados clave, tratando de capturar a los últimos votantes indecisos. A esta altura, una pequeña ventaja, es todo lo que se necesita.