¿Nos ama Obama?

El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, fue reelecto gracias al voto de confianza que le dio la comunidad mexicana y latinoamericana radicada en este país, el pasado 7 de noviembre.

¿Significa esto que como mandatario ratificado habrá de considerar los reclamos que en años recientes ha exigido nuestra comunidad, como una Reforma Migratoria integral o completar el Acta del Sueño? Es probable…

Pero antes habría que recordar que su administración, por medio del Departamento de Seguridad [Homeland Security, a cargo de Janet Napolitano, ex gobernadora de Arizona], expulsó a más de un millón de indocumentados en cuatro años. Tan sólo en 2010 deportó a 387 mil inmigrantes. Eran originarios de México 73 por ciento. Y el resto, la gran mayoría, eran de El Salvador, Honduras y Guatemala.

Bajo su gobierno, miles de armas de fuego han sido cruzadas por la frontera sur hacia México, y aprovechadas por grupos criminales –narcotraficantes o paramilitares–, para aterrorizar al pueblo mexicano con implacables cantidades de muertos baleados, calcinados o descuartizados por todo el territorio –más de 60 mil, según las propias cuentas del gobierno de Felipe Calderón.

El caso de Rápido y Furioso fue el trasiego de armas de fuego más visible, el que emergió al público, y por el cual Eric Holder, fiscal general al frente del Departamento de Justicia, fue exculpado de cualquier responsabilidad.

Las armas y la política exterior van de la mano para los gobiernos estadounidenses. Obama, en el segundo debate con el entonces candidato republicano a la presidencia, Mitt Romney, destacó que en su régimen logró contener la inmigración por la muralla sur. ¿Cómo lo logró? Claro, con una estrategia de guerra sutil que fue desplegada por su homónimo Calderón, que en agradecimiento cerrará su sexenio con una reforma laboral exquisita para compañías trasnacionales y con una reforma petrolera que intentará cerrar Enrique Peña Nieto en sus primeros meses de gobierno.

Obama además ha suministrado a Felipe Calderón millones de dólares para la implementación de la Iniciativa Mérida, que si bien no queda claro cómo el Calderonismo ha utilizado tales recursos, sí ha sido notable cómo las comunidades del sureste mexicano en defensa de sus tierras, como los zapatistas, han sido agredidas por grupos paramilitares y partidistas, con mayor agresividad y violencia después del proceso electoral mexicano del 2 de julio.

¿Nos ama Obama? ¿Agradecerá a los latinos el respaldo político con acciones legislativas de base? No lo creo. Tuvo su oportunidad con el Dream Act y lo hizo a medias. Los políticos albergan los espacios públicos para administrar la distribución de la riqueza, que como puntualizó Edgardo Lander, de la Universidad Central de Venezuela, hace unos días en mi remota Guadalajara: la actual desigualdad no tiene precedentes en la historia, con el 10 por ciento de los más acaudalados como dueños de 84 por ciento de la riqueza global.

Aún así, vale la pena recordarle a Obama de quién son las manos que levantan a este país, y que lo pusieron donde ahora se encuentra. Si queremos un futuro más esperanzador, más abierto y con respeto a la diversidad que alberga a los Estados Unidos, es necesario empujar nuevas leyes que permitan la solidificación de una nueva “América”.

Y ara los que siguen los aconteciemientos en México, es destacable que Enrique Peña Nieto visite a Obama el 27 de noviembre, justo unos días antes de que el mexicano asuma la presidencia de México, este próximo 2 de diciembre.