Hasta no encontrarlos…

Familiares de desaparecidos apuestan a las huelgas de hambre
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Hasta no encontrarlos…
Familiares de 45 personas desparecidas en México aceptaron continuar investigación en estados. Foto Gardenia Mendoza/La Opinión

MÉXICO, D.F.— El campamento donde tres mujeres hicieron una huelga de hambre durante siete días fue una valiosa arma de presión y acordaron levantarlo. Los familiares de 45 personas desparecidas en México aceptaron la propuesta del secretario de Gobernación Alejandro Poiré de acercarlos con los gobernadores de los estados para acelerar los procesos de investigación.

“Voy a continuar buscando a mi hija cueste lo que cueste y la voy a encontrar viva”, dice Margarita López, una de las huelguistas inconformes: desde el 13 de abril de 2011 no encuentra a su hija Yahaira, a pesar de que imploró a los candidatos a la presidencia de la República, antes de la victoria de Enrique Peña Nieto, en un encuentro con víctimas.

Se la llevó un comando armado, en el sureño estado de Oaxaca, donde vivía con su marido militar. Ella es michoacana.

Margarita sabe muy bien que los funcionarios públicos de este país, prometen “1,000 veces más de lo que cumplen”, pero no tiene opción, ¡a confiar otra vez!, atragantarse: por segunda ocasión ella y otros padres se reunieron con la procuradora General de la República, Marisela Morales, y en los próximos días los esperan citas con los mandatarios de Veracruz, Estado de México, Nuevo León, Oaxaca y Guerrero.

“Si en 10 días no cumplen con lo prometido, de ponerse a trabajar y esclarecer lo casos, vamos a regresar con otra huelga de hambre y seremos más”.

Las madres que llevan más de dos años en la búsqueda, fueron sorprendidas en esta protesta por nuevos rostros que se acercan a exponer otros casos de extravío de personas en esta capital donde se creía que las desapariciones eran menos, en comparación con el norte del país, donde se concentra el mayor número relacionado al crimen organizado.

Todo lo contrario, el Distrito Federal es la entidad con mayor número de desaparecidos en el país, según estadísticas de la procuraduría local, aunque con otros patrones: trata de personas, trabajo forzado, esclavitud sexual y asesinatos.

“Es la impunidad”, resume Arturo Malvido, hermano de un hombre ejecutado hace 15 años y cuyo asesino está libre, a pesar de las pruebas que aportaron familiares de la víctima. “Si no es el narcotráfico es otra cosa lo que acaba o elimina las vidas, pero siempre hay impunidad”.

De acuerdo con cifras de las 32 procuradurías estatales de justicia del país, entre enero de 2008 y diciembre de 2011 desaparecieron en el país 14,300 personas; de los cuales, el 83% de las denuncias no han sido resueltos.

Entre ellas, la demanda de Julia Alonso, otra de las huelguistas de hambre que, a paso lento y aún sin fuerza, volvió a a la Secretaría de Gobernación para desmontar el campamento donde imploró por el regreso de su hijo Julio Alberto López, desaparecido en Santiago, Nuevo León (norte), el 22 de septiembre de 2010.

Sureño de nacimiento en Acapulco, Guerrero, Julio Alberto cruzó el país para despedir a una de sus amigas que se iba a vivir a España, pero desapareció sin dejar rastro en la presa La Bola a la que asistió por recreación junto con dos amigos regiomontanos.

“Buscarlo ha sido mi peor pesadilla”, describe la madre. “¿Qué no he hecho desde entonces: fui con el presidente (Felipe Calderón), a la marcha del poeta Javier Sicilia por la Paz, la Justicia y la Dignidad, entrevisté a gente hasta que mi vida corrió peligro y tuve que refugiarme en San Diego”, lamenta. “Pero yo quiero volver a México: aquí tengo todo, hasta la esperanza de encontrar a mi hijo”.