La madeja migratoria

Quizás ahora se pueda ir más allá de la palabrería demagógica

Burbujas

Hay la falsa impresión de que el problema migratorio puede solucionarse tan solo porque actualmente hay una conveniencia política que no existía. Quizás ahora se pueda ir más allá de la palabrería demagógica de la que estamos saturados.

Claro, tenemos que empezar por desenredar la madeja del embrollo en que, al paso de los años y por falta de una reglamentación oportuna, hemos convertido los problemas migratorios. Y lograrlo va a llevar tiempo y requiere una paciencia que ya no existe.

Hay quienes tienen la absurda creencia que basta con ir a dar de gritos frente a la Casa Blanca, como lo hicieron tontamente al día siguiente de las elecciones, a “demandar” la reforma migratoria, como si solo se tratara de firmar un papel y como si los indocumentados estuvieran en posición de exigir y no de pedir.

La gente parece ignorar que no existe en este momento una iniciativa de ley en la Cámara de Representantes que pueda servir para discutir una ley migratoria integral.

Solo parece haber voluntad para discutir, pero de ahí a una ley que aprueben ambas cámaras faltan fácilmente un par de años.

Estamos pues al “principio” de un proceso que puede llevar mucho tiempo. ¡Empezamos bien, pero el camino es largo!

Migración es un rubro bajo el cual agrupamos una variedad de problemas, cada uno de los cuales demanda una solución diferente. Y no solo eso, sino que migrantes de diferentes países no pueden ser tratados igual.

El problema para este país no es migración en si, sino la de México y Centro América que se ha desbordado. Me temo que solo se reglamentará cuado ya no entren al país mas inmigrantes en forma indocumentada.

Para eso se tendría que combatir la corrupción y los intereses de muchos pillos en ambos lados de la frontera.

Si la frontera sigue permeable, si bastan algunos cientos de dólares para que un “pollero” pueda pasar a sus “clientes” y dejarlos en algún lugar de este lado, va a ser difícil encontrar una solución para los que ya están aquí.

Por años he venido insistiendo en la necesidad de que, quienes pretendan ser regularizados, hablen inglés. Vaya, cuando menos que se hagan entender en ese idioma, sin olvidar el español; hablar dos idiomas siempre será una ventaja. ¿Y que pasó? Lo de siempre: ¡Nada!

Yo sentiría que estamos saliendo de la palabrería política si el Congreso desempolva la iniciativa del DREAM Act que la mayoría Republicana rechazó. Por justicia y humanismo hay que regularizar, antes que a otros migrantes, a esos jóvenes que fueron traídos de niños a este país por sus padres y no han cometido ningún delito al estar aquí sin documentos.

A mi pregunta de dónde están los líderes que pudieran encabezar la cruzada de la legalización migratoria, varios lectores me enviaron el nombre de Ted Cruz un senador Republicano cubano americano.

Sería irónico que un miembro del Partido Republicano, partido que se opuso al DREAM Act, fuera escogido ahora para sacarlo adelante; creo que Cruz ni siquiera habla español.

Además, por ser cubano americano no ha vivido nunca la ilegalidad y sus consecuencias.

Por razones políticas todos los que han abandonado Cuba, dejando a Fidel atrás y llegan a suelo americano son considerados residentes legales y nunca han estado sujetos a ser deportados y a que sus familias sean separadas; han sufrido mucho, dejaron lo que tenían para venir y empezar de nuevo, muchos de ellos desde cero.

Yo trabaje en Cuba. Viví la dictadura de Batista, la euforia con que se recibió a Castro en La Habana y la creciente desilusión de la gente con la nueva dictadura. Esa dictadura que se ha hecho vieja…

Es doloroso pero el cubano no puede ir a su tierra; nuestros indocumentados pueden ir, pero no volver; ambos grupos tienen problemas, que deben ser atendidos, pero que son distintos.

Urge parar el inhumano procedimiento de deportar a uno de los cónyuges, separando una familia especialmente cuando tienen hijos nacidos aquí. ¿Nadie piensa que esa separación, que deja niños huérfanos de hecho, es un crimen en contra de ellos?

A veces le damos tantas vueltas a las cosas porque no soportamos la verdad.

Todos los inmigrantes, los de ahora y los de siempre, han venido huyendo de algo y buscan refugio aquí. Puede ser la violencia física, la política, puede ser la violencia del hambre, la del no futuro para ellos o los suyos, la violencia de la falta de libertad.

Quienes viven felices en su tierra no tienen por que buscar otros horizontes.

Y llegamos al meollo del problema migratorio latino en los Estados Unidos: Hay inmigrantes de muchos países, de Europa y de Asia que parecen no preocupar.

Los inmigrantes cuya presencia molesta son los de México y Centroamérica tanto por racismo como porque somos muchos y mostramos poco interés de integrarnos a una sociedad que nos discrimina y usa según sea su necesidad y nos persigue si la marea cambia.

Como ejemplo basta Arizona.

Twitter: @RCasparius