Perú: miles de niños trabajan

Labor infantil crea peligros de deserción escolar y explotación

Un niño lustrabotas (D) realiza su trabajo. Esta es una de las labores que desempeñan algunos menores de entre 8 y 20 años.
Un niño lustrabotas (D) realiza su trabajo. Esta es una de las labores que desempeñan algunos menores de entre 8 y 20 años.
Foto: AFP

LIMA (EFE).— Unos 110 mil niñas, niños y adolescentes hacen trabajos domésticos en Perú y tienen un alto riesgo de deserción escolar, además de enfrentar diversos peligros, alertó ayer la fundación Terre des Hommes Holanda en Perú.

“El 62% de los (adolescentes) que tienen entre 14 y 17 años presentan, en promedio, un retraso escolar de dos a cuatro años”, afirmó a Efe la representante de la organización, Carmen Montes.

La fundación, que citó cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ha lanzado la campaña “En mi casa no hay trabajo infantil doméstico”, con el objetivo de que la sociedad reconozca esta situación como un problema social y se sensibilice ante los riesgos que corren los menores.

“El 65% de los trabajadores infantiles domésticos de Lima son migrantes, por lo que la modalidad principal es la de ‘cama adentro’, situación que genera mayores condiciones de explotación, como largas horas de trabajo, que en el peor de los casos pueden extenderse hasta 16 horas al día, abuso físico, emocional y sexual, retraso o deserción escolar”, indicó Montes.

Terre des Hommes advirtió que el trabajo infantil hace que los niños “estén sometidos a largas horas de labores, no puedan estudiar adecuadamente, no puedan jugar ni relacionarse con otras personas de su edad, se encuentren expuestos a situaciones de peligro como accidentes o lesiones y puedan ser víctimas de acoso sexual”.

Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), de los 110,000 trabajadores domésticos infantiles en Perú, el 79 % son mujeres, el 74 % tiene entre 12 y 17 años, y el 26 % entre 6 y 11 años.

Muchos otros niños también realizan diversos trabajos, como lustrabotas, de ayudantes en negocios, o bien en la agricultura y minería. Todo esto para ayudar a sus familias, o bien para mantenerse a sí mismos ante el abandono y pobreza.