“Dreamers” que intentan volver a EE.UU están en Laredo

Aún se desconoce si el gobiernos de EE.UU le permitirá a los jóvenes que desafían las leyes de inmigración ingresen al país con asilo o visa humanitaria o si serán deportados
“Dreamers” que intentan volver a EE.UU están en Laredo
Los "dreamers" se preparan para cruzar el puente internacional en Nuevo Laredo, México, el lunes, 30 de septiembre 2013.
Foto: AP

LAREDO, Texas — Un grupo de 34 jóvenes marcharon la mañana del lunes con la determinación de cruzar la frontera entre México y Estados Unidos sin documentos, como miembros de una generación de jóvenes traídos por sus padres a Estados Unidos de manera ilegal y que ahora sufren a causa de una política migratoria que califican de injusta.

Los jóvenes que crecieron en lugares tan variados como Phoenix o Boston se vistieron con togas y birretes de diversos colores y gritaban “sin documentos y sin miedo” al cruzar el puente que une a las ciudades de Nuevo Laredo, al norte de México, con Laredo, al sur de Texas.

Ya en la caseta de inmigración policías de aduanas y protección fronteriza los separaron de quienes los acompañaban y de los demás peatones e iniciaron el procesamiento de cada caso de manera separada.

En julio, un grupo de nueve jóvenes denominado los “Dreamers 9” cruzó la frontera a Nogales, Arizona. Solicitaron asilo, fueron detenidos y liberados alrededor de dos semanas después de arribar al lugar. El grupo del lunes esperaba tener una experiencia similar. En las horas de la tarde su estadía en el lugar se prolongaba, mientras cada uno de ellos se entrevistaba con funcionarios de la Policía de Aduanas y Protección Fronteriza, pues cada solicitud era procesada por separado.

Quienes intentaban cruzar el lunes habían abandonado Estados Unidos de manera voluntaria o habían sido deportados meses, semanas o, incluso, días antes de que Obama anunciara la expedición de la orden ejecutiva de acción diferida para jóvenes que llegaron ilegalmente a EE.UU. en la infancia (DACA).

“La acción de hoy la vemos como una especie de extensión del anuncio de la suspensión temporal de la deportación”, dijo David Bennion, un abogado de inmigración que viajaba con el grupo. “Lo que nos gustaría ver es que las personas que se fueron, como estos 30 que hubieran podido reunir los requisitos, es que sean considerados”.

Los agentes de Aduanas y Protección Fronteriza, quienes determinan quien puede entrar a territorio estadounidense, dijeron que las leyes de privacidad no les permitía hablar de casos individuales.

El grupo de los 34 jóvenes incluía algunos menores de edad, como Luis Enrique Rivera Lopez, de 17 años. El adolescente viajó desde Guasave, en el estado de Sinaloa y que solo conocía por su reputación como cuna del narcotráfico, antes de abandonar Los Ángeles el año pasado. Sus padres tienen la esperanza de pronto poder reunirse con él.

“Quería descubrir mis raíces”, dijo Rivera acerca de su decisión de regresar a México, un país en el que no había estado desde que tenía un año. “Quería saber de dónde vengo”. Rivera optó por estudiar gastronomía y especializarse en comida del mar por estar en el costero estado de Sinaloa, pero en vez de eso, se vio forzado a comenzar el bachillerato de nuevo.

La experiencia de Rivera fue gratificante en algunos aspectos. Logró conocer a sus abuelos, pero después de estar separado de su familia durante 19 meses, extrañaba a sus hermanos quienes todavía viven en Los Ángeles. Sintió que no encajaba en México después de haber crecido en Los Ángeles.

“De inmediato, resaltas entre los demás”, dijo Rivera. “En mi caso, cuando llegué a Sinaloa, no me vestía como nadie. Mi corte de pelo era diferente. Mi estilo de caminar era diferente. Mi español estaba muy mal… al principio fue muy duro”.