Una cruzada ideológica

Los republicanos de la Cámara Baja tienen que bajar su dosis radical. La población está cansada de sus triquiñuelas.
Una cruzada ideológica
El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner.
Foto: AP

Política

Los republicanos del la Cámara Baja del Congreso están en medio de una Cruzada “religiosa”, en una guerra ideológica sin sentido. Su dirigencia está cegada y dominada por una facción altamente caprichosa, pedante e infructuosa.

John A. Boehner, jefe de los republicanos en la Cámara Baja, y una mayoría de sus congresistas son como el perro del hortelano: No comen ni no dejan comer.

Treinta representantes de este partido (los más radicales y estruendosos) amenazaron con abandonar el pleno del Congreso en forma virulenta si su jefe desiste en su tarea de comandar un bloqueo contra la implementación del nuevo plan de seguros de salud (Affordable Care Act), conocido popularmente como Obamacare.

Los republicanos tienen en su frente a un verdadero ejército nacional que no le tiene miedo a su radicalismo, ni a su ideología sacro-conservadora que divide y aniquila.

Liderando al ejército nacional está el presidente Barack Obama.

Hoy, sin el condicionante de un proceso re-eleccionario, no tiene el ánimo de ceder un solo milímetro.

Su vanguardia está protegida por miles de ciudadanos que claman por el derecho a un seguro médico que les permita visitar –por lo menos— esporádicamente a un doctor.

En la Unión Americana, a diferencia de muchos países en América Latina, el acceso a un servicio médico es un lujo.

Incluso, aquellas personas que tienen seguros desisten consultar a sus médicos o visitar a centros hospitalarios debido a que los costos de los copagos son una aberración, un insulto a sus bolsillos.

Día a día la clase trabajadora se ve empobrecida por los trabajos que ya no remuneran como antes y no proveen ese seguro médico que, en años históricos, eran parte del paquete laboral.

Años atrás, la gente en California y otras estados que colindan con la frontera mexicana visitaban a las ciudades del otro lado de la frontera para poder obtener algún tipo de chequeo médico.

Los dentistas de Tijuana o Ciudad Juárez boyaban de una gran multitud de pacientes que vivían cerca de la frontera (incluyendo a mi persona), quienes estaban dispuestos a viajar a cambio de obtener unos dientes saludables.

Hoy, con el control y la espera que existen en la frontera para cruzarla, muchos prefieren quedarse en su casa y esperar a que la muela se les caiga en vez de pagar precios exorbitantes en centros odontológicos estadounidenses.

Obama dijo no más a la cruzada republicana.

Durante los cuatro años de su primera gestión ha buscado un punto medio a cambio de migajas políticas.

Hoy está envalentonado por el apoyo de la gente.

Los republicanos de la Cámara Baja tienen que bajar su dosis radical. La población está cansada de sus triquiñuelas y una cruzada ideológica sin sentido.

Boehner y los suyos se quedarán sin trabajo y sin seguro médico si no concuerdan con la mayoría de los norteamericanos.