Luche contra el cáncer pancreático

Luche contra el cáncer pancreático
Frutas y verduras contra el cáncer pancreático.
Foto: Reforma
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Un estudio del National Cancer Institute que incluyó a 500,000 estadounidenses encontró que los que mantuvieron una dieta saludable redujeron su riesgo de cáncer pancreático en un 15%.

La dieta utilizada en el estudio siguió las especificaciones dietéticas federales del 2005, que recomiendan comer una variedad de alimentos saludables, como cereales integrales, vegetales y frutas y limitar el consumo de grasas saturadas y trans, azúcar, sal y alcohol.

Según la doctora Marjorie McCullough, directora estratégica de epidemiología nutricional de la Sociedad Americana del Cáncer, no siempre ha sido fácil identificar los factores de riesgo del cáncer pancreático asociados a la dieta, pero si se siguen estas pautas de alimentación no solamente se reduce el riesgo de esta enfermedad fatal, sino muchas otras enfermedades.

McCullough enfatizó que más que enfocarse en un solo nutriente, suplemento o tipo de alimento, lo ideal es llevar una dieta saludable en su totalidad para prevenir el cáncer y otras condiciones como la diabetes, la enfermedad cardíaca y la hipertensión.

Las actividades físicas tan cotidianas como vestirse o subir las escaleras podrían resultar mucho más difíciles para las personas mayores con deficiencia de vitamina D, señala un estudio realizado en el Centro Médico Universitario VU en Amsterdam, Holanda.

Se calcula que hasta el 90% de las personas mayores tienen deficiencia de esta vitamina, que usualmente se absorbe a través de la luz del sol o se obtiene de la dieta y que tiene un papel vital en la salud de los huesos y de los músculos.

La falta de vitamina D en el cuerpo contribuye a una menor densidad ósea (a la osteoporosis y a fracturas de los huesos) y a debilidad muscular.

La autora del estudio, Evelien Sohl, advierte que los adultos mayores con niveles bajos de vitamina D son más propensos a tener limitaciones en la movilidad y declive en su funcionamiento físico.

Y como se reduce su capacidad de vivir de manera independiente, tienen mayores probabilidades de ser admitidos en hogares de ancianos y un mayor riesgo de morir.