Tres décadas ofreciendo atención médica

La Clínica Romero es un bastión de la salud en el área de Pico Union
Tres décadas ofreciendo atención médica
La Clínica Romero ofrece diversos servicios médicos para los latinos.
Foto: La Opinión - Archivo

Muchos jóvenes que están escogiendo a la Clínica Romero como su hogar médico al inscribirse en la Ley de Reforma de Salud, conocida como “Obamacare”, no saben que recibirán servicios médicos en uno de los mayores legados de los salvadoreños en Los Ángeles.

En noviembre de 1983, una coalición de refugiados salvadoreños en Los Ángeles fundó la Clínica Monseñor Oscar A. Romero, para atender las necesidades médicas y psicológicas de los exiliados de la guerra civil salvadoreña.

Con la ayuda de médicos voluntarios, la Clínica Romero comenzó a operar inspirados en las enseñanzas del arzobispo salvadoreño asesinado en el púlpito, quien llamaba a la compasión y a defender a los pobres.

Carlos Vaquerano, director de la Junta Directiva de la clínica, dijo que lo que comenzó como el sueño de un grupo de salvadoreños de proveer ayuda urgente a sus compatriotas se ha expandido para servir a cualquier persona que lo necesite, sin importar su estado migratorio o su capacidad para pagar.

Treinta años después, la Clínica Romero continúa con su misión de ayudar a los más necesitados y es reconocida por el gobierno federal como una organización sin fines de lucro que brinda cuidados de salud a las personas con bajos recursos y sin seguro médico.

“Los servicios de salud son un derecho humano y Clínica Romero trabaja para asegurar el acceso para todas las personas sin importar su capacidad para pagar”, consta en la misión de la clínica.

Los pacientes concuerdan en que acuden a esta clínica no sólo por los servicios médicos y las medicinas gratuitas, sino también porque los atienden en español y conocen su cultura.

En mayo del 2011, la clínica tuvo problemas financieros, cerró varios programas de educación comunitaria y despidió personal. En ese entonces enfrentaba un déficit de un millón de dólares —su presupuesto anual es de 10 millones. Esto hizo que muchas personas, incluyendo fundadores y ex directores, pidieran la renuncia no sólo del entonces director ejecutivo, Dr. Albert Pacheco, sino también de Vaquerano.

Ambos continuaron en sus puestos. El Dr. Pacheco renunció a principios de este año, mientras que Vaquerano continúa en su cargo.

“Clínica Romero ha logrado mantenerse. Ha logrado enfrentar los retos a través de los años. La comunidad salvadoreña debe sentirse satisfecha del trabajo de la clínica y de su legado. La clínica atiende a salvadoreños, mexicanos, afroamericanos, coreanos, en fin, a toda la gente que lo necesita”, aseveró Vaquerano.

Según él, la clínica ya no tiene déficit y atiende a más de 19 mil pacientes anualmente.