Chinchilla exige castigo a “vándalos” por violencia en estadio

La presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, lamentó hoy los actos violentos cometidos el domingo por integrantes de la barra brava de Alajuelense en el Estadio Nacional y exigió castigo a los "vándalos".

San José, 17 feb (EFE).- La presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, lamentó hoy los actos violentos cometidos el domingo por integrantes de la barra brava de Alajuelense en el Estadio Nacional y exigió castigo a los “vándalos”.

“Hemos impulsado una ley que obliga a drásticas sanciones a quienes no saben comportarse de manera civilizada en un estadio. Pese a todo ello, se siguen presentado escenas vergonzosas y lamentables como la de ayer durante el partido entre Alajuela y Cartago”, escribió la gobernante en su perfil de Facebook.

Chinchilla dijo que pidió a la policía que utilice los vídeos de la prensa deportiva que grabó los incidentes y que los cuelgue en internet para que se conozcan “los rostros de esos vándalos” y para que los clubes les “impidan ingresar a los próximos partidos”.

Los actos se dieron el domingo durante la octava jornada de la Liga local entre el Cartaginés y el Alajuelense (0-0), partido que tuvo que ser suspendido a los 42 minutos debido a los ataques de fanáticos de la barra brava ‘La 12’, que apoya al Alajuelense.

Unas 54 personas fueron retenidas y un número no precisado sufrió golpes, dijo a Efe el viceministro de Seguridad, Celso Gamboa.

Chinchilla hizo énfasis en el impulso de su Gobierno a programas de prevención de la violencia en los estadios.

El partido entre Alajuelense, segundo de la clasificación, y Cartaginés, quinto, se completará hoy a partir de las 15.00 horas (21.00 GMT) a puerta cerrada.

El próximo domingo se disputará en el mismo escenario el clásico del fútbol costarricense entre el Alajuelense y el Saprissa, al que no le permitirán el ingreso a las barras bravas de ambos equipos.

El año pasado entró en vigencia en Costa Rica una ley contra el racismo y la violencia en los estadios, que no establece sanciones penales pero que sí castiga a los revoltosos con hasta tres años fuera de los estadios.