Bundy ‘Made in Mexico’

Coach de Dodgers tiene, en verdad, alma de azteca

Lorenzo Bundy llegó a México tratando de hacer méritos para alcanzar las Grandes Ligas, pero el destino le tenía trazado otro sendero, ese que al final conduce a la dirigencia y al arte de enseñar.

El nuevo coach de tercera base de los Dodgers, quien ocupa el lugar que ostentaba Tim Wallach, tiene una historia interesante desde que se topó con ese país.

Bundy, un fuerte toletero zurdo, fue seleccionado por los Orioles de Baltimore en la vigesimosegunda ronda del draft de 1977. Más tarde fue trasladado a los Piratas de Pittsburgh. Ahí conoció al scout Ángel Figueroa (ya fallecido), un boricua que tenía extensas relaciones con los equipos de México.

“Ángel Figueroa me consiguió trabajo con Culiacán y me fue bien porque en ese año (1985) fuimos campeones y quedamos en segundo lugar en la Serie del Caribe”, recuerda Bundy, de 55 años de edad.

Era el primer paso del peregrinar por tierras mexicanas del ahora coach de los Dodgers, que estuvo al frente de los Isotopes de Albuquerque, sucursal Triple “A” de la organización azul, los pasados tres años.

El debut de Bundy con los Tomateros fue impactante. En su primer turno disparó cuadrangular e hizo lo mismo cuando fue contratado por los Diablos Rojos de México, una de las franquicias de más abolengo de la Liga Mexicana de Beisbol.

“Cuando terminé la temporada con Culiacán estaba dispuesto a regresar a los Estados Unidos y jugar en la doble “A” de Pittsburgh, pero Roberto Mansur (dueño de los Diablos Rojos de México) se impresionó con mi bateo y como tenía un convenio con los Piratas me contrató. Recuerdo que conecté jonrón en mi primer turno en el Parque del Seguro Social en un juego contra Tabasco, pero no me acuerdo del pitcher”, comenta Bundy con un orgullo, mezclado con una dosis de melancolía.

En las cuatro temporadas con la popular novena de la capital mexicana, Bundy contribuyó a ganar tres títulos y en el último logró dar su aporte a pesar de haber perdido dos meses debido a una hepatitis.

“Son momentos que no puedo olvidar. Jugar para los Diablos fue muy especial para mí porque éramos considerados como los Yankees de la Liga Mexicana y fui muy apreciado por los fanáticos. Recuerdo tantas cosas, sobre todo lo de mi último año porque a los tres días de haber ganado el campeonato murió mi papá”, dice Bundy con tristeza.

Otro de los pasajes inolvidables por México para Lorenzo Bundy es cuando conoció a su esposa Lupita (María Guadalupe Martínez), de Mazatlán, Sinaloa, con la que lleva 23 años de vida matrimonial.

“La conocí en mi último año de pelotero activo jugando para los Venados (1989). A las dos cuadras del hotel donde me hospedaba estaba un restaurante llamado ‘Taco Baby’ y Lupita era la dueña. No fue fácil conseguir a esa mujer. Mantuvimos una relación como novios y a veces distanciados porque tenía que regresar aquí a jugar en doble “A”. Pero fui afortunado. Ahora vivimos felices en Tucson, Arizona. Es una gran mujer. Tenemos una hija (Nicole, de 20 años) que ya está en la universidad”, dice el originario de la ciudad de Filadelfia.

Bundy fue uno de los bombarderos de más peligro en la pelota azteca, pero también sobresalió mucho como dirigente. Ya son 20 años los que lleva Bundy fungiendo como mánager en la pelota mexicana y no han pasado en vano. Han sido una especie de escuela que le ha permitido poner en práctica sus conocimientos del deporte de las bolas y strikes.

Después de seis temporadas como jugador en la LMP, Bundy fue elegido en 2013 como el Mánager del Año dirigiendo a los Mayos de Navojoa, y ahora forma parte de la historia del circuito como el tercer piloto con más triunfos sólo superado por los legendarios Francisco “Paquín” Estrada y Benjamín “Cananea” Reyes.

“Por supuesto que es un orgullo para mí y mi familia. Mi método ha sido y es trabajar fuerte y me ha dado resultado. La única manera de dirigir y enseñar es trabajar a tiempo completo”, dice Bundy.

“Tuve la suerte de aprender algo de español en México y eso me ha servido para instruir a los peloteros latinos aquí y en las Ligas Menores. Hoy en día es muy importante poder comunicarnos en su lengua con los jugadores latinos”, destaca Bundy, quien ha dirigido a los Tomateros, Mexicali, Los Mochis, Cd. Obregón, Hermosillo, Mazatlán y Navojoa, con un saldo de seis series finales, tres de ellas ganadas.

“Me encanta dirigir en la LMP. Quiero volver, no tengo planes para retirarme. Tengo mucho que agradecer a esa gente. Me siento mexicano, me gustan los tacos”, puntualiza Bundy, quien puede ser considerado otro Dodger mexicano, junto con el “Titán” Adrián González.