La reforma migratoria espera

La posibilidad de una reforma migratoria todavía está en las manos exclusivas de la Cámara de Representantes, y depende de las divisiones internas de la bancada republicana, lo que que conduce a mensajes que no hacen más que jugar con la esperanza de millones de familias.

La semana pasada faltaron 19 votos en la Cámara Baja para considerar la reforma aprobada por el Senado. Esa cantidad de respaldo republicano a la medida sí parece existir, pero nadie quiere desafiar al liderazgo legislativo que se debate entre hacer algo simbólico que dé una señal positiva al electorado latino, hacer lo opuesto para ser más duros con el fin de congraciarse con los anti-inmigrantes o no hacer nada para no molestar a los votantes conservadores.

Estas alternativas, sin consenso real detrás de ninguna de ellas, tal como ocurre allí en otros temas de Gobierno, obliga a que el liderazgo rebpublicano salga a controlar la presión externa que existe por la reforma.

El presidente de la Cámara Baja, John Boehner, aseguró a simpatizantes y donantes republicanos claves su intención de aprobar una reforma pese a la oposición dentro de su bancada. Mientras que su número dos, el congresista Eric Cantor, respondía a la presión del presidente Obama, culpando a la Casa Blanca de que los republicanos desconfíen de que, el mandatario que más gente deportó, vaya a cumplir las leyes migratorias .

Las presiones están allí y crecerán para obtener una reforma migratorias integral. La legislación actual es un mosaico de leyes desactualizadas que no responden a la necesidad de Estados Unidos ni de sus inmigrantes.

Es lamentable que en la bancada mayoritaria haya más palabras que acciones para calmar la inquietud y que no exista una madurez política en sus filas para hacer lo correcto para Estados Unidos, en vez de correr asustados ante la palabra legalización.