Rebelión contra Obamacare

Latinos

El periodo de inscripción en Obamacare que acaba de concluir ha sido una oportunidad para que los latinos nos demos cuenta de lo nefasta que es esta ley para nuestra comunidad. De acuerdo a la encuestadora Pew, en el presente solo 47% de los hispanos aprueban de la ley de salud del presidente, mientras que el mismo número —47%- desaprueba de esta. Esto es verdaderamente significativo si consideramos que al comienzo del periodo de inscripción, en septiembre del año pasado, 61% de los latinos favorecía la ley.

En el estado de Colorado, por ejemplo, en el que los latinos constituyen el 21% del total de la población, según la encuestadora de tendencia demócrata Public Policy Polling, una gran mayoría de nuestra gente —57%- no favorece esta ley.

El apoyo inicial de los latinos a Obamacare es comprensible si tomamos en cuenta que el imponente aparato mediático de la administración, con el apoyo de una prensa liberal, agresivamente se enfocó en nuestra comunidad, vendiéndonos esta ley como un instrumento cuasi-milagroso de justicia social que garantizaría que todos las personas sin seguro médico ahora tendrían la cobertura que tanto necesitan. No creo que nunca haya habido una campaña publicitaria por parte del gobierno federal de esta magnitud e intensidad hacia la comunidad latina. Por meses estuvimos bombardeados por anuncios en televisión, radio y prensa escrita sobre las bondades de la ley de salud y sobre la necesidad e importancia de registrarnos a través de uno de los intercambios de cuidado de salud establecidos por esta. Por otra parte, creo que la prensa hispana no hizo un buen trabajo en presentarnos la otra cara de la moneda. En términos generales, su cobertura proyectó una imagen exageradamente positiva de la ley.

Pero todo esta publicidad y cobertura periodística favorable no pudo tapar los problemas de Obamacare y nuestra gente se dio cuenta de ellos al comenzar a inscribirse. Inmediatamente, se percataron que lejos de una dádiva del gobierno, Obamacare es una injusta imposición que limita el poder del ciudadano de decidir qué hacer con su dinero. Usted ya no tiene la opción de conseguir cobertura médica; usted ahora tiene la obligación de obtenerla, cueste lo que cueste.

Mientras que el ingreso medio de nuestros hogares se ha reducido, a la vez que los precios de productos básicos como alimentos y la gasolina han aumentado, ahora el gobierno nos obliga a incluir un nuevo pago en nuestro presupuesto mensual, y si nos rebelamos y no queremos hacer este gasto, el gobierno nos penalizará con una multa. Y, cínicamente, sobre los latinos que se quejan sobre este nuevo pago, el presidente Obama se atreve a decir que “si usted ve sus cuentas de cable, sus cuentas de teléfono, de celular, puede resultar que no hayan hecho del cuidado de salud una prioridad”. En otras palabras, para pagar por esta nueva obligación, corte su línea telefónica, celular o el cable TV si es necesario. ¡Vaya audacia la del presidente!

Nuestra gente también se dio cuenta de que la ley del presidente tampoco hizo más “costeable” o más barato el cuidado de salud. Todo lo contrario: a la inmensa mayoría nos aumentara las primas y los deducibles. Desde el año pasado, las primas para las personas de cincuenta años o más han aumentado por un 50% en 13 estados y para las personas de 27 años o más, las primas se han duplicado en 11 estados. Si ya estábamos pagando mucho, ahora pagaremos más. Aún aquellos que recibirán subsidios del gobierno, tendrán que pagar unas primas muy altas.

Muchos hispanos, además, se encontraron entre las cinco millones de personas que recibieron cartas de sus aseguradoras informándoles que su seguro sería cancelado porque estas no pueden ofrecerles la misma cobertura debido a los nuevos requisitos que les impone Obamacare, a pesar de que el presidente nos había prometido que bajo su ley “si a usted le gusta su plan médico, usted podrá quedarse con él.”

Ante esta situación, muchos hispanos han optado por no registrarse en Obamacare. El pasado 1 de mayo el Departamento de Salud federal informó que de los más de ocho millones que se han registrado a través de los intercambios estatales de Obamacare, apenas un 10.7% son hispanos. Y, según Gallup, menos de un 11% de los latinos no asegurados obtuvieron cobertura durante el periodo de registración en Obamacare. Hay que admitir que esto es sumamente irónico si consideramos que el objetivo principal de Obamacare es conseguir que personas sin plan médico obtengan cobertura.

Es importante que logremos que todos los americanos puedan tener cobertura médica que sea de calidad y que no sea cara. Cabe señalar que la tasa de personas en nuestra comunidad sin seguro médico sigue demasiado alta – alrededor de un 33%. Los latinos, sin embargo, como el resto de los estadounidenses ricanos, están comprendiendo que Obamacare no es la solución.

Ha llegado el momento de que el Congreso revoque esta ley y la reemplace con políticas salubristas más efectivas que no sean tan onerosas para el ciudadano promedio.