El misterio del traje olímpico que lleva 14 años sin resolverse

Una velocista australiana usó una malla blanca cuando encendió la llama olímpica en Sydney 2000. El traje desapareció de su vestuario horas más tarde... hasta esta semana, que llegó en un sobre anónimo a un museo deportivo
Sigue a La Opinión en Facebook

Uno de los mayores misterios de la historia deportiva de Australia ha sido resuelto, después de 14 años de espera.

O al menos, eso parece.

Un traje que se cree fue el utilizado por la atleta Cathy Freeman para encender la llama olímpica en Sidney, en la apertura de los Juegos Olímpicos de 2000, fue recuperado tras haber estado perdido por casi una década y media.

Tras la ceremonia inaugural, la malla blanca desapareció misteriosamente del vestuario de la ex velocista olímpica, ganadora del oro en la carrera de 400 metros en esos Juegos.

Por entonces, las autoridades consideraron que la prenda había sido robada o bien descartada por error.

Ahora, ha sido enviada por correo en un sobre anónimo al Museo Nacional del Deporte de Australia y fue luego entregada a la policía.

Aunque todavía hace falta que el objeto, con valor de colección aumentado por el paso de los años y la misteriosa trama que lo rodea, sea revisado por un grupo de forenses, que debe confirmar su autenticidad.

El traje del pebetero

La participación de Freeman en la ceremonia de Sidney estuvo cargada de simbolismo.

La velocista, ahora de 41 años y retirada del deporte desde 2003, representó a los grupos aborígenes australianos y su convocatoria para llevar la llama al pebetero fue visto por muchos como una declaración de la voluntad de reconciliación de la mayoría blanca con las comunidades originarias.

La madre de la exatleta era una aborigen de la comunidad de Palm Island, una isla sobre la costa del noreste de Australia cercana a la ciudad de Townsville.

Los logros deportivos de Freeman la han convertido en la sexta mujer más veloz de la historia hasta hoy, con su marca de 48,63 para los 400 metros registrada en 1996.

Para participar en el evento, la corredora se calzó el ahora icónico traje de licra blanco.

“Esa noche, Cathy quedó empapada al quedar debajo de una caída de agua, después de que una falla técnica demoró el encendido del pebetero”, relató el director de Comunicación del Comité Olímpico Australiano (AOC, por sus siglas en inglés), Mike Tancred.

“(Cathy) se quitó el traje después de la ceremonia y éste no ha sido visto desde entonces. Lo que ha ocurrido con la malla blanca ha sido objeto de mucho debate a lo largo de los años y se ha convertido en una parte importante de la historia olímpica australiana”, indicó el directivo del AOC.

Pruebas forenses

El traje recuperado fue sometido a pruebas forenses tras su llegada por correo, en un paquete sin nombre de remitente, al campo de críquet de Melbourne, donde funciona el Museo del Deporte.

El original tenía algunos detalles que facilitan la tarea de reconocimiento, como los anillos olímpicos bordados sobre el hombro izquierdo y cosidos de manera

La diseñadora Jennifer Irwin, a cargo de la pieza, indicó que recibió las medidas de Freeman recién a la medianoche del día anterior a la gala de apertura y, en el apuro, cosió al revés el símbolo de los cinco anillos.

Tancred indicó que el vestido recibido coincide en todos los detalles con el original.

El AOC aseguró en un comunicado: “Esperamos que el misterio haya sido finalmente resuelto”.

“Este es un momento memorable para el deporte australiano, así como la participación de Catherine (el nombre de Freeman; Cathy es su apodo) fue un momento de mucho orgullo de una verdadera campeona de nuestro deporte”, agregó un portavoz de Athletics Australia, el ente gubernamental que regula el atletismo en el país oceánico.