Hermanos Carpio a prisión por asesinato de estudiante

Los hermanos fueron arrestados por el crimen ocurrido en octubre 2013
Hermanos Carpio a prisión por asesinato de estudiante
Antony y Michael Steven Carpio recibieron sentencias de más de 15 años en prisión por el asesinato de Kevin Orellana.
Foto: Captura CBS2

Dos hermanos fueron sentenciados a más de 15 años de prisión por el asesinato de un joven estudiante de la Preparatoria Cleveland en Reseda en el 2013.

De acuerdo a la Oficina del Fiscal del Distrito de Los Ángeles, Anthony Carpio, de 18 años, fue sentenciado a 16 años de prisión mientras que su hermano Michael Steven Carpio, de 20 recibió una sentencia de 15 años a cadena perpetua. Ambos no podrán optar por libertad condicional hasta el 2028.

Ambos hermanos, quienes pertenecían a una pandilla, ya habían sido declarados culpables el 31 de octubre de 2014 del cargo de homicidio en segundo grado contra Kevin Orellana, de 18 años, quien no pertenecía a

pandilla alguna.

De acuerdo con declaraciones de testigos, el 24 de abril de 2013, Orellano estaba jugando a la pelota en la escuela cuando Michael, entonces de 19 años de edad y su hermano Anthony de 16 años, se acercaron a la víctima y provocaron una pelea.

El hermano menor acuchilló a Orellano varias veces con un cuchillo de bolsillo y luego salieron corriendo. Fuera de la escuela los esperaba Michelle Pineda, de 19 años, en una minivan, en la que escaparon los tres sospechosos. Los estudiantes que presenciaron el incidente trataron de atraparlos sin éxito. Orellano fue declarado muerto al llegar al hospital.

Los tres fueron apresados por la policía ocho horas después del incidente.

Por su participación en el hecho, Pineda, ahora de 21 años, fue sentenciada a dos años de prisión el pasado 4 de noviembre. La joven no impugnó el cargo de delito grave de complicidad, por tener conocimiento del crimen.

En motivo de su despedida, y antes que se leyera la sentencia de los responsables, la familia Orellana comunicó lo siguiente:

“Como padre, planeábamos bailar en su boda, celebrar un ascenso, esperar a los nietos. Lo último que pensábamos es que tendríamos que planificar su funeral”, decía la declaración escrita.