Obama pide “pasar página” a una crisis que aún aqueja a muchos

Su estrategia se debate entre la cooperación y la confrontación con el Congreso
Obama pide “pasar página” a una crisis que aún aqueja a muchos
El mandatario dijo que la economía se encuentra mejor que como la recibió hace 6 años.
Foto: Getty Images

Washington, D.C. ― Convencido del “resurgimiento” de EEUU y de que es hora de “pasar página” a la crisis de 2008, el presidente Barack Obama propuso este martes medidas económicas ya rechazadas por la oposición republicana pero que allanan el terreno para ayudar a los demócratas a mantener la Casa Blanca en 2016.

Sin grandes sorpresas, su discurso anual sobre el “Estado de la Unión” dejó en claro que “pato cojo” es una frase prohibida para calificarlo y que, en adelante, su estrategia política se moverá sobre dos rieles: la cooperación con el Congreso donde se pueda, y la confrontación donde tenga que actuar en solitario.

Obama y los republicanos del Congreso se erigen como defensores de la estrujada clase media, en un país rescatado del precipicio de 2008 pero aquejado de una creciente desigualdad económica.

Los republicanos no tardaron en tirarle un balde de agua fría, destacando el estancamiento salarial y la erosión de empleos.

“Los estadounidenses han estado sufriendo, pero cuando exigimos soluciones, con demasiada frecuencia Washington respondió con la misma rancia actitud que condujo a fallidas políticas como Obamacare… no a soluciones serias”, dijo en su réplica la senadora republicana por Iowa, Joni Ernst.

Desgastado por luchas en torno a la reforma de salud, la escurridiza reforma migratoria y medidas contra el cambio climático, la agenda política de Obama se inspira en “Robin Hood”.

Así, Obama pide un aumento de impuestos en las ganancias de capital para los más ricos; recortes tributarios para la clase media; dos años de colegio universitario gratuitos para ciertos estudiantes, y días de enfermedad con goce de sueldo para empleados del sector privado, entre otras medidas.

También la aprobación de una reforma tributaria y de nuevos acuerdos comerciales en el exterior, dos áreas donde puede encontrar apoyo republicano pero que lo pondrían en conflicto con los demócratas.

“Las propuestas tributarias llegaron muertas al Congreso, y veo pocas posibilidades de lograr consenso en los temas grandes, aunque quizá forjen algún acuerdo en comercio o en ciberseguridad y en algunos temas menores”, dijo a este diario Larry Sábato, analista político de la Universidad de Virginia.

Aunque el Caucus Hispano del Congreso (CHC) reiteró hoy su apoyo a los alivios migratorios de Obama, ésto será insuficiente frente a una bancada republicana dispuesta a eliminarlos y que, en vez de legalizar a los indocumentados, sigue recetando mano dura contra ellos.

En declaraciones a este diario, el congresista demócrata por Arizona, Rubén Gallego, advirtió de que los republicanos “seguirán anteponiendo los intereses de Wall Street a los de las familias”, y pronosticó duras luchas en el Congreso este año.

En la arena internacional, Obama defendió las medidas de apertura hacia Cuba y pidió al Congreso la aprobación del uso de la fuerza contra el grupo terrorista Estado Islámico (ISIL, en inglés) en Irak y Siria.


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Pero en estas lides también afronta la resistencia republicana, que exige más sanciones contra Irán y se opone al cierre del penal en Guantánamo, otra promesa incumplida de Obama.

En tono desafiante, Obama dejó en claro que vetará cualquier ley que aumente las sanciones contra Irán o que revierta la reforma de salud.

En 2008, Obama el candidato se mostró optimista de forjar el bipartidismo pero, en las postrimerías de su segundo y último mandato, Obama el presidente se topa con la parálisis que ha marcado la vida política en Washington durante años.

“Las condiciones han mejorado, la tasa de aprobación del presidente ronda el 50% y podría subir más si logra estimular el crecimiento salarial… pero los hispanos y afroamericanos no se han recuperado al mismo ritmo y ese es un reto para Obama y los demócratas”, puntualizó Sabato, quien vaticinó más parálisis y politiquería.