Jalisco: “Si no te metes, no te pasa nada”

Los civiles vuelven a su vida en Jalisco tras los recientes bloqueos e incendios atribuidos al Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG)
Jalisco: “Si no te metes, no te pasa nada”
Sucursal de Banamex quemada en Jalisco.
Foto: Francisco Cañedo / Sin Embargo

Autlán de Navarro, Jalisco – Si bien el incendio del viernes destruyó casi por completo ventanas y mobiliario de la sucursal de Banamex de esta cabecera municipal, el cajero automático ubicado a un lado quedó intacto y empezó a ser reutilizado casi de inmediato.

Los empleados del mercado Juárez, enfrente, volvieron a sus puestos a primera hora del sábado, una vez que asumieron que la serie de bloqueos e incendios atribuidos al Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ya habían pasado.

La “normalidad” se recuperó en pocas horas en este municipio y en otras zonas afectadas por el ataque coordinado con el que, según la versión oficial, el grupo criminal respondió al “Operativo Jalisco” del Gobierno federal.

“La gente tiene que trabajar, y yo ya me siento tranquila, porque, desde mi punto de vista, es un problema entre la delincuencia organizada y el gobierno”, comentó la empleada de una zapatería ubicada a pocos metros de la sucursal bancaria siniestrada.

“Además lo hicieron en día festivo, cuando casi no hay gente”, agregó la entrevistada que, pese a su expresión de tranquilidad, prefirió no dar su nombre.

Como ella, varios habitantes entrevistados en un recorrido entre Guadalajara y la Costa Sur de esta entidad –donde cayó el helicóptero militar derribado a balazos– dicen sentirse seguros pese a que los incendios, enfrentamientos y bloqueos de la mañana del viernes 1 de mayo se cuenten entre los ataques de mayor impacto en la historia de la guerra mexicana del narcotráfico.

Ambiente festivo de fin de semana

Las imágenes difundidas por los medios de comunicación, en las que se observaban gasolineras, bancos y decenas de camiones y tracto-camiones ardiendo, contrastaron con el ambiente encontrado por este medio a eso de las nueve de la noche de ese mismo viernes: cientos de personas circulando por las calles, comercios, puestos y locales de comida abiertos e incluso, en alguna colonia cercana al aeropuerto, alguien estaba lanzando fuegos artificiales.

Ninguno de los consultados sobre los motivos para volver a las calles expresó sentir confianza en el trabajo de las autoridades contra el crimen organizado; sino que, como dijo la vendedora en Autlán, todos coincidieron en que “hay que trabajar” y, sobre todo, en que el problema es “entre ellos”.

Indiferencia hacia la impunidad

Detrás de esta aparente calma y de esta narrativa de que los ataques no están dirigidos a afectar a la población civil, sin embargo, está el trastorno de la vida cotidiana y una indiferencia hacia la impunidad que, de acuerdo con la socióloga Rossana Reguillo, es una de las mayores causas de la problemática criminal que vive México.

“Eso es lo que nos tiene como nos tiene; de alguna manera, desde que el Presidente Felipe Calderón [Hinojosa] inaugura este discurso oficial de guerra contra el narco, se ha ido reforzando esta idea, este imaginario de que, si no te metes, no te pasa nada”, dijo la académica del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) y una de las teóricas mexicanas más reconocidas en temas como la construcción del miedo.

“Pero esta narrativa no se sostiene en la realidad, porque esta guerra nos ha alcanzado a todos”, agregó.

Jalisco se convirtió en noticia nacional el pasado viernes, cuando la delincuencia organizada logró bloquear 39 accesos con vehículos ardiendo en 25 de los 125 municipios de la entidad, el derribo del helicóptero militar en el municipio de Villa Purificación –la primera nave militar derribada en el contexto de la guerra del narco-, siniestros en bancos, gasolineras y siete víctimas de homicidios en enfrentamientos.

En entrevista con SinEmbargo, Reguillo explicó que como antecedente en la “normalización” de la violencia en esta entidad se encuentran la serie de mantas colgadas el mes pasado en las que el CJNG aseguró que no atacaría a la población civil.

“Con mucho respeto hacia la ciudadanía, somos del CJNG, queremos que sepan que el problema no es con ustedes”, decían las mantas colocadas en diferentes puntos de la zona metropolitana de Guadalajara el pasado 16 de abril, días después de la emboscada contra elementos policiacos en San Sebastián del Oeste, al norte de esta comunidad, donde murieron 15 personas.

“Estamos para apoyarlos y apoyar a los empresarios de ratas y secuestradores, como son Los Zetas, Los Caballeros Templarios y las autoridades abusivas y rateros”, agregaron los mensajes.

Pero, de acuerdo con Reguillo, el hecho de que la población otorgue credibilidad a esos mensajes cuyo origen se desconoce es un agravante más de un problema que, dice, tiene su origen en la falta de confianza en las autoridades.

“Es lamentable –dije- pero eso te habla de la credibilidad que le da la gente a este tipo de expresiones”, comentó.

El mensaje colocado en las mantas estuvo presente en la respuesta de varios entrevistados, como un reportero local que dijo considerar que el CJNG creció, en parte, gracias precisamente al “respeto” que tienen hacia la población no involucrada en el narcotráfico.

“Empezaron a querer meterse otros a la plaza, los zetas, luego los templarios, pero Nueva Generación lo que tiene es que nunca se mete con la gente”, dijo.

La vendedora entrevistada en Autlán también destacó la versión de que quien incendió el banco incluso se acercó a los empleados de los negocios aledaños para indicarles que se retiraran.

Aún así, ninguno de los entrevistados en el recorrido por las poblaciones afectadas accedió a dar su nombre.

Y es que, dice Reguillo, en realidad hay un persistente trastorno de la vida cotidiana. “Están las bardas electrificadas, los manuales no escritos de sobrevivencia urbana, el estar viendo por el encima del hombro, todo eso ha minado el sentido social de la ciudad”, agregó.

“Pero (la respuesta de que “es entre ellos”) es una especie de oración o de conjuro que la gente se cuenta para sobrevivir, porque si le abrimos campo a la magnitud de la tragedia, se vuelve invivible”, agregó la experta.