Detrás de los ojos de Ronda: una charla con la mejor peleadora de la historia

Rousey explica la formación de su fortaleza mental, se compara con Muhammad Ali y dice por qué le cuesta trabajo creer todo su éxito
Detrás de los ojos de Ronda: una charla con la mejor peleadora de la historia
Ronda Rousey se reunió con reporteros en su gimnasio de Los Ángeles hace algunos días.
Foto: Getty Images

Después de un par de horas en las que repartió patadas y golpes en el ring, Ronda Rousey se transformó.

Con un delineador de ojos negro que le daba a su mirada una profundidad mística, cambió su rostro, perfectamente bien maquillado, para parecer modelo de revista.

Con su cabello rubio, totalmente restirado para formar una larga y sensual cola de caballo que la llegaba a los hombros, shorts de mezclilla y botas de piel cafés, la estrella de las artes marciales mixtas parecía toda una amazona.

Me gusta cuidarme en todos aspectos”, dijo Rousey en una reunión con la prensa efectuada en el gimnasio de Glendale, muy cerca del centro de Los Ángeles, donde prepara su enfrentamiento del 14 de noviembre contra Holly Holm a efectuarse en un estadio de Melbourne, Australia.

Ronda llegó vestida con una blusa negra que en el frente tenía estampada la imagen de Muhammad Ali, el boxeador que revolucionó ese deporte y que a la vez se convirtió en ícono cultural por sus opiniones y acciones políticas y sociales.

“En cierta medida sí soy como él (Muhammad Ali), ambos hemos tenido que luchar con obstáculos similares”, comentó la peleadora de 28 años de edad, quien para llegar al estrellato debió sortear pruebas muy duras desde su primer día de vida.

De niña, Ronda tuvo problemas para comunicarse ya que al momento de nacer el cordón umbilical se enredó en su cuello y la falta de oxígeno en el cerebro causó que tuviera dificultades para desarrollar su capacidad de hablar.

Fue hasta que cumplió cuatro años de edad que pudo pronunciar sus primeras palabras, y hasta que cumplió los seis años comenzó a emitir frases completas.

Más adelante, cuando tenía ocho años, debió enfrentar el suicidio de su padre, quien al quedar cuadripléjico en un accidente, prefirió quitarse la vida.

‘Nada me puede detener’

Haber sido medallista olímpica de judo en Beijing 2008 no le trajo a Ronda ningún beneficio económico. No había estudiado, no tenía experiencia laboral y le era difícil subsistir como mesera y preparadora de bebidas.

“Crecí entre muchos problemas y situaciones extremas”, reconoció Ronda, quien atribuye a su atribulada niñez el fuerte carácter que hoy la hace ser la peleadora más grande en la historia de las artes marciales mixtas.

“Yo puedo conquistar todas las metas que me proponga, tengo la fortaleza mental más grande que se puedan imaginar. No hay nada que me pueda detener en lograr lo que quiero”, aseguró.

Ronda comentó que no poder ganar la medalla de oro olímpica ha sido su mayor fracaso deportivo (obtuvo bronce), por lo que ahora hace todo lo posible para no volver a sentir ese mismo dolor.

“Cada vez que me preparo para una pelea pienso en lo triste y decepcionada que me sentí por no ganar la medalla de oro, eso hace que me motive para entrenar muy fuerte y salir a ganar todas mis peleas”, explicó.

Se mira al espejo

En las artes marciales mixtas, Ronda mantiene una marca perfecta de 12-0 (7-0 en el UFC), y por su manera de combatir, aunada a su belleza física, se ha convertido en un verdadero fenómeno del deporte internacional.

Apenas el mes pasado, Ronda rompió una barrera más al convertirse en la primera atleta que no es boxeadora en aparecer en la portada de la revista Ring.

“A veces me miro al espejo y me pregunto: ‘¿Cómo es que he llegado hasta aquí?’”, dijo.

“Es increíble pensar que soy la mejor exponente de artes marciales mixtas, que mi imagen se multiplica por todo el mundo, que tengo tantas cámaras enfrente de mi haciendo ‘click, click, click’. Es una locura, la verdad lo es”, comentó Ronda para después explicar que la fama no la ha cambiado.

“Yo sigo saliendo a caminar a la calle, salgo del gimnasio a comprar mi propio café a la cafetería de la esquina”, comentó Ronda, quien en las venas lleva sangre latina por su madre venezolana.

“Venezuela: tierra de mujeres bellas y excelentes boxeadores, creo que ya sé de donde me viene todo esto”, dijo entre risas.

El carácter y personalidad de Ronda no le permiten ni por un instante pensar que va a perder su pelea ante Holly Holm, quien llega al encuentro invicta (9-0).

“No le deseo mal a nadie, pero creo que Holly no tiene oportunidad alguna ante mí”, advirtió. “Espero que disfrute y viva feliz con el dinero que va ganar por perder conmigo”.

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