La capitalización del miedo

El partido se enfrenta a un grave reto por la popularidad de Trump, quien es el que dicta el tono y la agenda
La capitalización del miedo
Foto: Isaías Alvarado / La Opinión

El miedo hacia el terrorismo se ha apoderado nuevamente de Estados Unidos, como lo demuestra el cierre de las escuelas del LAUSD,  y nadie ha capitalizado mejor este sentimiento que el magnate republicano Donald Trump.

Su propuesta de prohibir a los musulmanes entrar a Estados Unidos ha encontrado un gran eco dentro de la base de su partido, que lo ha colocado como el líder indiscutible entre los aspirantes a la nominación republicana. La más reciente encuesta de la Universidad de Monmouth le da a Trump  un 41% de apoyo a nivel nacional, casi el triple de puntos que su más cercano competidor, el senador de Texas, Ted Cruz, quien sólo obtuvo 14%.

Pese a la inviabilidad de la propuesta de Trump contra los musulmanes, que ha sido condenada no sólo por los demócratas sino por muchos jerarcas republicanos, una amplia mayoría dentro de este partido la respalda. Dos tercios de los posibles votantes republicanos dicen estar a favor de una moratoria para la entrada de musulmanes a Estados Unidos, según un sondeo de  Bloomberg Politics/Purple Strategies.

Gran parte de este apoyo se debe a que Trump ha sabido explotar como un verdadero maestro el miedo y el resentimiento del segmento que lo sigue. Su discurso simplista y cargado de odio encuentra especial aceptación entre quienes se sienten traicionados por la clase política y desplazados por el aumento de los grupos minoritarios. Para este sector lo más importante es que el país le cierre las puertas a todos aquellos que lucen diferentes, ya sean mexicanos, chinos o musulmanes.

Aunque por ahora Trump parece imbatible, su candidatura podría empezar  a debilitarse, como lo sugieren algunas encuestas que le dan una ligera ventaja a Ted Cruz en las asambleas de Iowa. En New Hampshire, Chris Christie ha tenido un repunte sorpresivo y en las últimas semanas ha trascendido que Marco Rubio ha recibido el respaldo de varios donadores importantes. Todo indica, asimismo, que la alta jerarquía republicana no aceptará bajo ningún concepto una posible nominación de Trump justamente porque sus ideas extremistas lo pondrían en serios aprietos para ganar la elección general.

Las próximas semanas serán, sin duda, decisivas. Aunque se avecinan la Navidad y el fin de año, se anticipa que no habrá tregua en la contienda republicana. El partido se enfrenta a un grave reto por la popularidad de Trump, quien es el que dicta el tono y la agenda. Ha llegado la hora de que los otros candidatos se impongan y muestren que tienen propuestas viables y constructivas, alejadas del odio y del peligroso divisionismo que promueve el millonario.