¿Por qué le dieron tantos balazos a mi hijo?

Familiares de joven baleado por el Sheriff alegan que fue víctima de brutalidad policiaca
¿Por qué le dieron tantos balazos a mi hijo?
Los familiares crearon un altar en honor de Edwin Rodríguez, quien murió abatido a tiros por agentes de Sheriff el domingo pasado en el Este de Los Ángeles.
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinion

Era una fecha alegre, el Día de los Enamorados, pero Estela Rodríguez sintió tristeza al ver que agentes del Sheriff acordonaban una zona cerca de una tienda en el Este de Los Ángeles a la que fue a comprar.

Tuvo un mal presentimiento. Se acercó a preguntar la identidad del muchacho que había fallecido y su corazón se rompió en mil pedazos al enterarse que la víctima era su hijo, Edwin Rodríguez, quien unas horas antes se había despedido de ella con un “te quiero mucho”.

Así se acabó la celebración del 14 de febrero en la casa de la familia Rodríguez, originaria de Jalisco.

Edwin Rodríguez deja a dos hijos huérfanos. /AURELIA VENTURA
Edwin Rodríguez deja a dos hijos huérfanos. (Aurelia Ventura/La Opinión)

 

Frente al altar que honra la memoria de Edwin, en el patio frontal de su casa en el Este de Los Ángeles, la señora Rodríguez aprieta el teléfono celular con el que aún trata de comunicarse con su hijo.

“Yo le hablo y le hablo, y le digo: ‘Papi, por favor, contéstame’”, dice sin parar de llorar.

Reporte policial

Edwin, de 24 años, murió a manos de agentes del Sheriff cerca de la esquina del bulevar Whittier y la avenida Ferris la madrugada del 14 de febrero en un incidente que aún está bajo investigación.

El reporte oficial indica que él era el pasajero en un coche con sospecha de haber sido robado, que en algún momento luchó con dos agentes, que trató de tomar un arma y por eso terminó baleado.

Estela Rodríguez llora la muerte de su hijo a manos del Sheriff el Día del Amor y la Amistad. /AURELIA VENTURA
Estela Rodríguez llora la muerte de su hijo a manos del Sheriff el Día del Amor y la Amistad. (Aurelia Ventura/La Opinión)

“Mientras forcejeaba con dos agentes, un tercero vio la cacha de una pistola y les gritó ‘tiene pistola’”, dijo el teniente Eddie Hernández, de la Oficina de Homicidios del Sheriff del condado, a La Opinión.

La corporación indicó que Rodríguez, quien no estaba registrado como pandillero, portaba una pistola calibre 22. No está claro cuántos balazos recibió de los elementos del Sheriff.

Versión distinta

Pero la familia Rodríguez asegura que una de las mujeres que acompañaba al joven le contó que éste no estaba armado y que fue baleado cuando ya lo habían sometido los uniformados.

“Ella me dijo que les pedía: ‘¡Déjenlo! ¡Él ya se rindió! Y fue cuando le dispararon 10 balazos en la espalda’”, dijo la señora Rodríguez. “Con un solo balazo hubiera tenido ¿Por qué le dieron tantos y le hicieron tanto daño a mi hijo?”, expresó con lágrimas.

Estela Rodríguez enciende una vela en honor de su hijo. /AURELIA VENTURA
Estela Rodríguez enciende una vela en honor de su hijo. (Aurelia Ventura/La Opinión)

Rodríguez, quien trabajaba como cajero en un restaurante, es recordado por sus padres y amigos como una persona alegre, tranquila y responsable. Dejó una viuda y dos huérfanos, de siete y tres años.

“Que se aclare porque aunque haya hecho lo que, según ellos, hizo, no tenían por qué matarlo”, dijo su padre, Abel Rodríguez, quien trabaja como albañil.

Este incidente está bajo la lupa del Sheriff, la Fiscalía del condado y la Oficina del Inspector General, dijo el teniente Hernández. “Es para que la investigación sea imparcial”, subrayó.

En el altar de Rodríguez hay playeras suyas de equipos de futbol y trofeos que ganó en ese deporte. En dos ocasiones fue el máximo goleador de una liga local.

A solo unas cuadras hay otro altar, lo pusieron por José Méndez, un joven que también ganó torneos locales de futbol y que el pasado 6 de febrero perdió la vida en Boyle Heights por las balas de policías de Los Ángeles que lo siguieron por conducir un coche con sospecha de robo.

Rodríguez supo de ese caso y le comentó a su madre: “Los policías nos paran por cualquier cosa”.