Tras una década de que se despertara ‘el gigante’ ¿estamos peor o mejor que antes?

Impulsados por el miedo, cientos de miles de inmigrantes salieron a las calles de Los Ángeles hace casi una década, desatando una estampida que se contó por “millones”
Tras una década de que se despertara ‘el gigante’ ¿estamos peor o mejor que antes?
Miles de Inmigrantes abarrotaron las calles de Los Ángeles en el 2006 para pedir una reforma migratoria y protestar contra una ley (hr 4437) que criminalizaba a los inmigrantes.
Foto: J. Emilio Flores / La Opinión

El gigante despertó en Los Ángeles el 25 de marzo de 2006. Más de medio millón de almas marcharon entonces por las calles de esta ciudad como preámbulo de un maratón de manifestaciones a lo largo del país en las que se pedía una reforma migratoria y un trato digno para los hispanos.

Así, con estas históricas acciones que sorprendieron al mundo, se expresó un rechazo hacia la propuesta de ley HR-4437, que pedía criminalizar a los indocumentados y castigar a quienes les brindaran ayuda.

Pero una década después de las mayores marchas pro inmigrantes que se hayan visto en este país, quienes las organizaron tienen opiniones distintas sobre los logros alcanzados.

Unos insisten en que por éstas se promulgaron en California y otros estados leyes que beneficiaron a los inmigrantes, hay un programa federal que concedió permisos de trabajo a miles de estudiantes indocumentados (DACA) y que el voto latino es más fuerte.

Otros, sin embargo, ven un ambiente más hostil hacia esa comunidad, al tiempo que las deportaciones continúan separando familias sin miramiento y se ha diluido la prometida reforma migratoria.

Fueron cientos de miles de personas las que marcharon el 25 de marzo del 2006 en L.A. /Archivo
Fueron cientos de miles de personas las que marcharon el 25 de marzo del 2006 en L.A. /Archivo

‘Estamos peor’

“Ahora la desilusión es más grande porque no solo los republicanos nos atacan con más odio, sino que un presidente [Barack Obama] que prometió defendernos ha deportado a más de 2.5 millones de personas”, dijo Pablo Alvarado, dirigente de la Red Nacional de Jornaleros (NDLON).

Proponer la construcción de un muro fronterizo que impida el cruce ilegal, realizar redadas masivas, eliminar alivios migratorios prometidos o incluso catalogar de criminales y violadores a los mexicanos, es ahora una parte inamovible del estridente discurso electoral.

“Tumbamos al Donald Trump de aquel entonces”, Pablo Alvarado, NDLON

“El ambiente antiinmigrante continúa después de 10 años”, comentó Jorge Mario Cabrera, vocero de la Coalición Pro Derechos de los Inmigrantes en Los Ángeles (CHIRLA). “Nos hemos dado cuenta que el racismo, como hierba mala, no muere, sólo está escondido”, agregó.

La marcha del 25 de marzo de 2006, en la que una multitud caminó por la calle Broadway hasta el ayuntamiento de Los Ángeles, abrió las puertas para que una mayor indignación, calculada en “millones de personas”, se externara sin miedo en varias ciudades del país el 1 de mayo de ese año.

Desde el reparto de volantines en lavanderías y escuelas, pasando por las notas en diarios y televisoras, hasta la convocatoria unificada de populares conductores de radio, contribuyeron a esa respuesta masiva.

Las marchas en favor de una reforma migratoria continuaron los años siguientes pero sin la misma concurrencia del 2006. /Archivo
Las marchas en favor de una reforma migratoria continuaron los años siguientes pero sin la misma concurrencia del 2006. /Archivo

‘Hubo resultados positivos’

“Estados Unidos se estremeció con el zapateo de millones de personas que arriesgando sus empleos salieron a pedir una reforma migratoria que todavía no llega”, dijo el activista Juan José Gutiérrez, quien fue uno de los coordinadores de las megamarchas.

Gutiérrez cree que hubo resultados positivos de estas acciones. “Siento que estamos mejor, no en términos de por lo que salimos a luchar, la reforma migratoria, pero en California se recuperó el derecho de las licencias para los indocumentados y a los dreamers se les dio un permiso de trabajo”, añadió.

Por su parte, Alvarado sigue celebrando que las marchas derrumbaron las intensiones del autor de la propuesta HR-4437, el congresista republicano Jim Sensenbrenner.

“Tumbamos al Donald Trump de aquel entonces”, comparó. “Hubo una reacción del pueblo que salió por millones”.

Una manifestante marchó junto a una réplica gigante de una tarjeta de residente.. /Archivo
Una manifestante marchó junto a una réplica gigante de una tarjeta de residente con el nombre de Yolanda Araujo. /Archivo

‘Hubo un cambio político’

Los ríos de personas que inundaron las calles angelinas en marzo, abril y mayo de 2006 significaron un hito para California, según Manuel Pastor, catedrático de la Universidad del Sur de California (USC).

“Básicamente se pasó de esa era [la de 2006] a una en la que se entregan licencias de conducir a los indocumentados”, explica el profesor y resalta que el Partido Republicano perdió fuerza en esta región.

Desde el movimiento por los derechos de los chicanos en los años 60 y 70, y la marcha en contra de la Proposición 187 (que pretendía negar todo tipo de servicios sociales a los indocumentados) en 1994, no había salido tanta gente en las calles de esta ciudad, como ocurrió en la primavera de 2006.

“Las marchas fundamentalmente cambiaron el terreno política en Los Ángeles y California, sin embargo no se ha reflejado nacionalmente en términos de una reforma migratoria comprehensiva”, dijo Pastor.

Portada de La Opinion Marzo 26 de 2006.
Portada de La Opinion Marzo 26 de 2006.

Las marchas en La Opinión

La portada del 26 de Marzo rezaba “MegaMarcha” y el titular dentro de la nota resumió así el despertar de los migrantes: “Marcha histórica en Los Ángeles”.

“Líderes políticos calificaron la marcha sin precedentes como un llamado de atención hacia Washington, para que responda a la voz de millones que exigen ‘dignidad y respeto’”, describía la nota principal de La Opinión, en su edición del 26 de marzo de 2006.

La cobertura de este diario, que inició desde los preparativos días atrás, incluyó distintos aspectos de las caminatas, como la portación de banderas latinoamericanas (aunque no fueron la mayoría), que generó polémica por viejas acusaciones de que mostraban no estar integrado a la cultura estadounidense.

En “La marcha de las banderas” (así se tituló el artículo) se mostró que éstas simbolizaron diversidad.

Germán Castillo, un guatemalteco que portaba como capa el lábaro de su país, dijo entonces una frase que cobra vigencia por los recientes ataques contra los latinos:

“Estamos aquí para demostrarle al gobierno de Estados Unidos que somos gente, que exigimos y que no somos ningunos criminales”.

La portación de banderas latinoamericanas (aunque no fueron la mayoría), generó polémica por viejas acusaciones de que mostraban que los inmigrantes no estaban integrado a la cultura estadounidense.
La portación de banderas latinoamericanas (aunque no fueron la mayoría), generó polémica por viejas acusaciones de que mostraban que los inmigrantes no estaban integrado a la cultura estadounidense. /Archivo