Marco Rubio se aferra a sus delegados de cara a la Convención Nacional Republicana

Quiere ser el "rey" de la convención republicana. Y si tuviera éxito, el más perjudicado podría ser Trump
Marco Rubio se aferra a sus delegados de cara a la Convención Nacional Republicana
Foto: Chip Somodevilla / Getty

Que Marco Rubio haya abandonado su campaña para la nominación presidencial no significa que no vaya a tener un papel crucial en la definición del futuro candidato republicano.

Tras una desastrosa caída frente a Donald Trump en Florida, su estado natal, el pasado 15 de marzo, que lo sacó de la contienda, todas las miradas están puestas en el botín de 171 delegados que logró Rubio y que irán a la Convención Nacional Republicana en Cleveland el próximo julio.

Según un informe de la cadena de noticias MSNBC, el senador está tratando de retener a esos delegados para realizar un inusual plan que daría luces sobre sus intenciones para la convención partidaria, cuando los delegados elijan al nominado.

Lo curioso del caso es que, tal vez, la semántica (y la mátematica) terminen por definir al elegido republicano, ya que una palabra podría resultar clave: la campaña de Rubio fue “suspendida” no “finalizada”.

Es por eso que los delegados del senador serían de él hasta una retirada formal. Al menos ese es uno de los elementos con que Rubio estaría esforzándose por convencer a las autoridades republicanas de varios estados.

Y si tuviera éxito, el más perjudicado podría ser Trump.

Cuando un candidato se retira

Cuando los aspirantes presidenciales suspenden sus campañas, usualmente sus delegados quedan libres para apoyar a quien quieran en la convención nacional.

Según la cadena de noticias, el senador está solicitando al partido Republicano de 21 estados y territorios que se abstengan de la liberación de los 171 delegados que ganó durante su campaña.

Pero como en cada estado el llamado Gran Viejo Partido (GOP, por sus siglas en inglés) tiene reglas diferentes, el resultado de las peticiones de Rubio aún se desconocen.

Si logra inclinar a la mayoría de los estados para mantener a sus delegados, la táctica de Rubio podría efectivamente truncar la posible candidatura de Donald Trump al obstruirle el acceso a esos 171 delegados potenciales si el millonario logra la cantidad necesaria (1,237) para hacerse de la nominación.

Dentro del partido se estima que 322 delegados son los que estarían en disputa en la convención: 151 (comparables a los superdelegados demócratas porque están libres para votar a quien quieran), y 171 de Marco Rubio.

Si Rubio lograra retener a sus delegados, podría acortar esa “botín” de delegados a 151. Lo cual podría definitivamente cercenar la carrera del magnate.

¿Qué gana Rubio?

“Esa situación le da poder como actor político que podría, por ejemplo, ayudar a Ted Cruz a reducir la brecha con Trump. Esta situación dota a Rubio de una influencia que necesita si quiere competir de nuevo”, dijo Helen Aguirre Ferré, analista republicana y exintegrante de la campaña de Jeb Bush.

Incluso si tiene éxito en su estrategia, muchos de los delegados sólo estarán obligados a votar por él en la primera elección de la convención. Solo hasta allí llegaría su poder.

Eso quiere decir que, llegada esa instancia, el senador no tendría reales posibilidades de retornar a la disputa por la nominación presidencial.

Por otro lado, si no hubiera un ganador en esa primera votación, las reglas de “liberación” de delegados acabarían con su dominio sobre ellos.

“Los delegados son libres si después de la primera votación en la convención nadie obtiene 1237 requeridos para ‘coronar al rey'”, explica Ferré.

Además, como las normas que regularán la convención se definirán semanas antes del evento, el plan del senador podría influir en esas pautas.

Es posible que los movimientos anti-Trump dentro del partido alienten normas para proteger esta jugada de Rubio.