¿Hay Guerra Sucia en contra del periodismo en México?

Periódicos mexicanos denuncian ataques cibernéticos a raíz de su reporteo
¿Hay Guerra Sucia en contra del periodismo en México?
Emilio Gutiérrez Soto era corresponsal del periódico El Diario, de Ciudad Juárez
Foto: EFE

MÉXICO.- La reportera Roxana Romero y los editores del diario Vanguardia, el más importante del estado de Coahuila, sacaron cuentas al exgobernador y expresidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Humberto Moreira, y el resultado fue fatal.

No sólo porque entre sumas y restas concluyeron con base en un documento oficial que aunque el político sólo trabajó en los hechos cinco años dentro de la Secretaría de Educación Pública (SEP) recibe una pensión por el equivalente en pesos a más de 2,000 dólares como si hubiera trabajado 30 años.

Tras la publicación del artículo el pasado 18 de febrero, Moreira, quien fue coordinador de campaña de Enrique Peña Nieto demandó a la periodista y al medio de comunicación “por daño moral” después de regresar de España, donde fue acusado de lavado de dinero.

Y desde entonces Vanguardia no realiza su trabajo en paz. En días pasados denunció “intimidación, espionaje y ataques cibernéticas” que tuvieron uno de sus puntos más álgidos con la presunta  creación de servidores desde Puebla y otros estados especialmente para “difamarlos”.

En tiempos recientes algunos periódicos han sido blancos de ataques cibernéticos. Uno de los primeros en denunciarlo fue en 2013 el diario El Mañana de Nuevo Laredo, donde opera el grupo criminal Zetas y vecino del estado de Coahuila.

De acuerdo con el informe especializado entregado al diario, éste fue blanco de “ataques de fuerza bruta” cuyo único objetivo es impedir que los usuarios ingresen al portal o se desesperen por la lentitud para bajar la información.

En septiembre pasado La Jornada de Oriente -que cubre los estados de Puebla y Tlaxcala- denunció ataques similares con la saturación de su sitio para evitar que se despliegue la información.

Los ataques cibernéticos se han vuelto un arma tan común que incluso hay páginas gratuitas que enseñan cómo hacerlo sin necesidad de ningún programa en específico y aunque los usuarios sean sólo aficionados.