¿Por qué fracasó México en el fútbol en los Juegos de Río 2016?

El Tri olímpico, que llegaba como campeón y una de las esperanzas de medalla para el país, no pasó la fase de grupos
¿Por qué fracasó México en el fútbol en los Juegos de Río 2016?
Tristeza y decepción dejó el Tri olímpico tras su paso por Río 2016.
Foto: Getty Images

Cuando la selección mexicana ganó la medalla de oro en Londres 2012, el mayor logro del fútbol mexicano en su historia, todo fue alegría.

Futbolistas, medios de comunicación y aficionados creímos que al fin se había logrado plasmar el buen trabajo que se venía haciendo en selecciones menores, pues se habían conseguido las Copas del Mundo de Perú 2005 y México 2011 en la categoría sub-17. La hazaña daba para soñar con el quinto partido en Brasil 2014 y  levantar la Copa América Centenario.

Ya todos conocemos cómo terminaron esos torneos, alejados de los objetivos y la consagración de lo que se creía una generación dorada del fútbol mexicano.

A cuatro años de la épica batalla en Londres ante la selección de Brasil, una vez más los resultados no acompañaron al Tri y, como es costumbre en estos casos, inició la búsqueda del culpable o los culpables del fracaso mexicano en Río 2016.

Sin embargo, antes de que cualquier dedo apuntara hacia alguien, Raúl Gutiérrez asumió la responsabilidad.

“El único responsable de esto soy yo”, dijo el entrenador de la selección mexicana en entrevista con ESPN Deportes al terminar el partido. “Yo mandé ese equipo a la cancha, yo hice los cambios”.

Muy loable la acción del DT mexicano, que dirigió al Tri sub-17 al campeonato en 2011, pero el fracaso se empezó a construir desde el mismo día en el que se le etiquetó al Tri como favorito y que se le envió a Río con la obligación de repetir la medalla de oro.

Se creó una falsa expectativa al pensar que un grupo de jugadores totalmente diferente, en el que solo repitió Oribe Peralta -quien estuvo ausente en el último juego por lesión-, podría emular lo hecho hace cuatro años.

No haber clasificado a cuartos de final es un fracaso. No se puede ganar la medalla de oro cuando México no pudo liquidar a Alemania cuando tuvo la oportunidad y cuando sufrió a más no poder con una selección como Fiji a la cual Corea (8-0) y Alemania (10-0) despedazaron como en una ‘cascarita’ de barrio.

El Tri de Río no era ni de lejos el Tri de Londres. No se llegó con un proceso exitoso y bien respaldado como hace cuatro años, en el que la selección sub-23 arrasó con los Juegos Panamericanos y el Torneo Esperanzas de Toulon, llegando embalados y con una idea concreta de juego de la mano de Luis Fernando Tena.

Se pudo ganar a Alemania y se dejó ir la victoria. Se pudo conseguir un marcador más abultado frente a Fiji y se jugaron 45 minutos para el olvido. Se pudo ganar a Corea y hoy nadie hablaría de esto, pero la pelota pegó en el palo y como lo dijo “El Potro”: “Hay que meterla…esto es de goles..”.

Lo cierto es que al Tri olímpico lo traicionó la falsa y gran expectativa generada por todos, incluyendo ese alegre fantasma de Londres 2012, ese que quedará como un recuerdo que posiblemente no volverá a repetirse.