Elecciones en California: Proposición 58, ¿queremos ser bilingües o no?

La educación bilingüe para todos en California depende de los resultados de la votación de la Proposición 58
Elecciones en California: Proposición 58, ¿queremos ser bilingües o no?
En la escuela que hablen inglés, pero en la casa que los niños hablen castellano.
Foto: EFE

Entre las 17 proposiciones que votaremos este año, la medida 58 es una de las que más afectará la educación de nuestros hijos. Un voto a favor de la medida permitirá que los niños puedan aprender en su idioma, mientras se capacitan en inglés.  Un voto en contra prohibirá que en las clases se utilice el español o cualquier otro idioma que no sea inglés.

La discusión sobre la educación bilingüe no es nueva, y su prohibición data de 1998, cuando los votantes aprobaron la iniciativa 227, que prohibió el español y otros idiomas en las escuelas. La transición de enseñar a los niños en su idioma de origen, a utilizar sólo el inglés, no sólo fue difícil para los estudiantes, sino también para los educadores.

“Cuando llega un niño que nunca ha hablado u oído hablar inglés en su hogar, hay que enseñarles desde lo más básico, desde ‘lápiz, se dice pencil’, y así con todo”, explicó Christina Cook, maestra de la escuela Roscoe Elementary, de Sun Valley, quien posee credenciales en Educación bilingüe y transcultural, y una maestría en Educación Tecnológica.

Cook ha sido educadora por años y pudo ver los efectos de la prohibición del español en las clases.

“La transición fue aún más difícil para los niños que no eran letrados, y nunca habían estudiado en su propio idioma”, explicó. “Toma un buen rato hasta poder llegar a lo académico, porque necesitan el vocabulario básico para sobrevivir. Una de las primeras palabras que hay que enseñarles es bathroom”, agregó riendo.

Cook explicó que al no poder enseñarles en su idioma, los educadores deben empezar con lo que un niño aprendería en los primeros tres años de vida y que esto requiere instrucción individual. Al no poder traducirles, muchas maestras sientan a los niños que no saben inglés, al lado de niños que les puedan traducir. Esto hace que la prohibición no sólo afecte al niño inmigrante, sino a toda la clase.

“Al no saber inglés, les es imposible seguirle el paso al resto de la clase. No les queda tiempo para aprender lo académico”, señaló. “Hay niños que llegan al país en segundo grado y tienen que tomar los exámenes de grado en un idioma que no conocen, o en 5 grado, cuando tienen los exámenes estatales en inglés”, explicó.  Si por el contrario, el niño puede aprender lo académico en su idioma original, puede seguir el paso de la clase.

Prop. 58 también contempla que los niños que hablan sólo inglés puedan aprender un segundo idioma.

“Este es uno de los únicos países que insisten con enseñar un sólo idioma, a pesar de que numerosos estudios han demostrado las ventajas de aprender más de una lengua, desde temprana edad. Hablar más de un idioma nos abre muchas puertas”, mencionó la educadora.

Prop. 58 también contempla que los niños que hablan sólo inglés puedan aprender un segundo idioma.
Prop. 58 también contempla que los niños que hablan sólo inglés puedan aprender un segundo idioma.

Otras implicaciones

Al tener que aprender sólo en inglés, muchos niños pierden su lenguaje nativo y esto no sólo les afecta académicamente, sino también cultural y socialmente.

“Muchos padres que no hablan inglés me han dicho que no pueden comunicarse con sus propios hijos. La prohibición estigmatiza al niño que ya no quiere hablar en español. De este modo, el inglés sigue siendo su segundo idioma, pero pierden su idioma primario”, indicó la experta.

Al argumento de quienes dicen que la educación bilingüe les impide aprender inglés, Cook señaló que si los niños no aprenden inglés en un par de años, es porque existen otros problemas de aprendizaje.

Entre quienes apoyan Prop. 58 se encuentra la Asociación de maestros de California, la Federación de maestros de California y LAUSD, entre otros. Entre quienes se oponen, está el Partido republicano de California y el empresario Ron Unz, que lideró la proposición 227, que prohibió la educación bilingüe en 1998, entre otros.