Riesgo de avalancha en el Bosque de Los Ángeles

La estación del Sheriff en Palmdale ha anunciado el extremo peligro que existe en la zona de Wrightwood

Riesgo de avalancha en el Bosque de Los Ángeles
Inaudito: Los Ángeles en alerta por la posibilidad de avalanchas espontáneas.
Foto: LASD

La estación del Sheriff de Palmdale ha emitido este viernes una alerta por el riesgo de avalancha en el área de Wrightwood del Bosque de Los Ángeles durante este fin de semana y comienzos de la semana que viene.

Las tormentas de invierno que llevan semanas (y continuarán) sucediéndose en el sur de California han traído con ellas lluvia y un descenso de las temperaturas, que se han traducido en acumulaciones de nieve inusuales que los angelinos han podido disfrutar pero que ahora suponen un peligro.

Las predicciones todavía prometen hasta 3 pies más de nieve en el área de Wrightwood, lo cual crea condiciones inestables ya que el peso de esa nieve sobre una base no asegurada unida a la inclinación del terreno en la zona podría dar lugar en cualquier momento a aludes espontáneos.

El riesgo se extiende  todas las áreas montañosas de la zona. Las avalanchas son muy destructivas, rápidas y potentes, y la nieve se compacta a medida que desciende por la pendiente hasta quedar dura como el cemento, con un enorme riesgo de arrastrarnos y sepultarnos.

Se recomienda que el público disfrute de la nieve solo en las áreas designadas, y no jugar o estacionar en las cunetas y desvíos. Se desaconseja esquiar fuera de los límites establecidos de estas áreas designadas, donde se han provocado avalanchas controladas para estabilizar la nieve y hacerla segura.

Si pese a todo decidimos viajar a las zonas con riesgo de alud, debemos decir a alguien a dónde nos dirigimos y a través de qué ruta, así como cuándo vamos a volver, para que puedan alertar si ven que no regresamos e indicar dónde buscarnos.

Por si acaso, todos los que viajen por la zona deben ir preparados para lo peor y llevar ropa de abrigo, una pala, un hacha para partir el hielo, sondas de avalancha (unos palos de alrededor de 3 metros de longitud que permiten medir la profundidad de la capa de nieve con la que un alud haya podido sepultar a alguien) y lo que se conoce como detectores de víctimas de avalanchas, un transmisor por radio que permite localizar a personas bajo la nieve.