Editorial: El control de la red

Estados Unidos con todo su avance tecnológico, está en la posición 24 en el mundo en el porcentaje de población que la tiene.
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Editorial: El control de la red
EEUU está en la posición 24 en el mundo.
Foto: TIMOTHY A. CLARY/AFP/Getty Images

La internet es un producto básico en el mundo de hoy. Es una fuente de información de todo tipo, una oficina para buscar trabajo, centro para llenar formularios, agencia de matrimonios y medio para reunir gente con fines e intereses comunes.

Es imprescindible que haya una regulación garantizando el flujo libre y abierto de información. Esta existe, es la norma de “neutralidad en la red” establecida en el 2015. La misma que hoy corre peligro de desaparecer en nombre del mercado libre para las empresas de telecomunicaciones, pero    que dejará a los consumidores atrapados por las decisiones empresariales.

Otra manera de controlar el acceso a los usos de la internet, es la decisión de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC)  de limitar el acceso al programa Lifeline, que subsidia el teléfono y la banda ancha a los veteranos, los pobres y la gente en programas federales.

La banda ancha es fundamental para el uso práctico y la interacción en la internet. Estados Unidos con todo su avance tecnológico, está en la posición 24 en el mundo en el porcentaje de población que la tiene.

La mitad de los latinos, afroamericanos y los adultos no tiene conexión rápida. Ellos integran el tercio de adultos que carecen de ella en todo el país. Son la gente que no puede llenar formularios de empleos porque su acceso a la red no tiene la capacidad necesaria.

Como siempre, el fraude del beneficiario de la asistencia públicas es el motivo para limitar un programa como Lifeline. Al fraude de los contratistas del gobierno, como los de defensa, nunca se les castiga limitando el acceso a las licitaciones.

Para las otras personas que sí tienen banda ancha, la amenaza es que las empresas proveedoras decidan cuál debe ser la prioridad del cliente, sin importarle su opinión.

La desaparición de la regla de neutralidad en la red le daría a un empresa, supongamos Viacom, la posibilidad de promover el contenido propio, haciendo más rápido el acceso a su programas que a los de la competencia.

Permitirá que, por ejemplo AT@T, decida qué fuente de noticias es la que deberían tener sus subscriptores, facilitando el camino a su señal y complicando el de otros medios cuya información no le sea conveniente.

Varias empresas de telecomunicaciones quieren eliminar la neutralidad en la red, pero ante la creciente oposición popular cambiaron de táctica para lograr sus objetivos sin mostrar animosidad a la norma.

Ahora dicen querer defender la neutralidad sugiriendo que el Congreso apruebe una ley para protegerla. Ellos saben que del Congreso actual saldrá una legislación más acorde a sus intereses que a los del consumidor.

La internet tiene el uso de una utilidad pública como el teléfono. No es un artículo más como un televisor. Es un elemento de comunicación participativo cuyo movimiento debe mantenerse libre y parejo.