Mayoría de estadounidenses cree que plan tributario favorece a los ricos, según encuestas

El plan republicano promete generar aumento de empleos y salarios, pero la mayoría de los estadounidenses cree que perjudicará a la clase media

Guía de Regalos

Mayoría de estadounidenses cree que plan tributario favorece a los ricos, según encuestas
Trump quiere dar un "gran regalo navideño" a los más ricos de EEUU
Foto: Mark Wilson / Getty Images

WASHINGTON – La mayoría de los estadounidenses cree que el plan tributario de $1.5 billones de los republicanos favorecerá más a los ricos y la mitad lo rechaza por completo, según sendas encuestas difundidas hoy.

Los republicanos de la Cámara de Representantes divulgaron ayer su esperado plan de recortes de impuestos, argumentando que éste ayudará a la clase media y fomentará la creación de empleos mediante recortes masivos a los impuestos de las grandes corporaciones.

Pero, conforme salen a cuentagotas los detalles de cómo se financiaría el plan –que sin duda abultará más el déficit- ese mensaje no está calando entre la mayoría de los votantes, que el próximo año acudirán a las urnas para la renovación del Congreso.

Más ayuda para los ricos

Una encuesta divulgada hoy por la cadena televisiva ABC y el diario “The Washington Post”, señaló que el 60%  de los estadounidenses cree que el plan favorece a los ricos, e incluso seis de cada 10 de los ricos compartieron esa opinión.

El 50% de los 1,005 encuestados se opone al plan, sólo un 33% lo apoya, y un 17% se manifestó indeciso.

Por otra parte, un 17% de los encuestados, principalmente republicanos y conservadores, cree el plan dará un trato equitativo a los contribuyentes, y un 13% cree que ayudará a la clase media.

Según la encuesta, el plan también es rechazado rotundamente por el 66% de las minorías étnicas, el 64% de los jóvenes y residentes en zonas urbanas, y el 60% de personas con posgrados o que residen en el noreste del país.

Las opiniones reflejaron la polarización política en el país, ya que la mayoría de los republicanos apoya el plan, y la mayoría de demócratas lo rechaza, según la encuesta realizada entre el 29 de octubre y 1 de noviembre pasados, con un  margen de error de más o menos 3,5 puntos porcentuales.

Mientras, otra encuesta de Hart Research Associates, realizada entre 1,561 posibles votantes en 15 estados clave para los comicios del Senado en 2018,  también da malas noticias a los republicanos, especialmente en estados con tendencias conservadoras.

Sólo un 16% de los votantes en estados clave conoce la propuesta republicana, y el 59% cree que el plan beneficiará princpalmente a los ricos.

Pero entre los estados conservadores, el 75% se opone a elementos del plan que consideran más beneficiosos para los ricos y grandes corporaciones, y el 68% se opone a un incremento en los impuestos para la clase media.

También hay gran oposición a recortes por $500,000 millones al “Medicaid” y de un billón de dólares a “Medicare” que las autoridades federales realizarían para compensar la pérdida de ingresos al reducir los impuestos. No se descartan recortes en educación y otras inversiones sociales.

La encuesta de Hart Research, encargada por la campaña “Not One Penny”, se llevó a cabo en 15 estados clave para definir el control del Senado el próximo año, incluyendo varios con alta concentración de hispanos, como Arizona, Florida, y Nevada.

“Los republicanos corren un riesgo al avanzar un plan para recortar los impuestos para los ricos, e incrementarlos para la clase media. No hay apetito,  incluso en estados con tendencias conservadoras, para dar recortes de impuestos al 1% de los más ricos” en EEUU, dijo Nicole Gill, directora ejecutiva de “Tax March”, otro grupo opuesto al plan.

“Los estadounidenses de todo el espectro político están de acuerdo en que no se dé un centavo a millonarios, multimillonarios, y corporaciones adineradas”, agregó.

Los elementos más impopulares

Aunque la iniciativa es extensa y compleja –abarca más de 400 páginas-, a la mayoría de los votantes les queda claro que el 80% de los recortes de impuestos será destinado al 1% de los más ricos. Es decir, los ricos recibirán trato de lujo, mientras que el resto de los contribuyentes recibirá migajas, según críticos.

Entre los elementos más impopulares figura el hecho de que las grandes corporaciones recibirán recortes de impuestos por $2,6 billones, mientras que se aumentarían los impuestos por $500,000 millones para individuos.

La eliminación de las exenciones personales por $4,050 perjudicará en particular a familias de clase media con hijos menores, además de que los recortes de impuestos para la mayoría de las familias sólo tendrá vigencia por cinco años.

El plan elimina tanto las deducciones por impuestos locales y estatales –algo que afectará a residentes en estados como California y Nueva York-, como las deducciones por gastos médicos y por el pago de intereses en préstamos universitarios, e impone límites a las deducciones por intereses en préstamos  hipotecarios.

La familia del presidente Donald Trump, y sus negocios, por ejemplo, se beneficiarán del plan, que elimina gradualmente los impuestos a herencias y los reduce para las corporaciones, señaló el economista Seth Hanlon, del Centro para el Progreso Estadounidense (CAP).

El plan no menciona por nombre a las grandes corporaciones beneficiadas por el plan,  pero éstas incluye a gigantes como Berkshire Hathaway, Apple, JP Morgan Chase, Wells Fargo, y AT&T.

Todas esas empresas invirtieron millonarias sumas en el ciclo electoral de 2016, tanto en donaciones a candidatos como a campañas de cabildeo ante el Congreso, según una base de datos del Centro para Políticas Responsables (“Center for Responsive Politics”).

La mayoría de los expertos económicos coincidió en que, aunque los republicanos aseguren que el plan contribuirá a un aumento de empleos y salarios, hay poca evidencia de que las corporaciones aprovechan los recortes tributarios para favorecer a su planilla laboral.

Trump quiere que los republicanos aprueben el plan como un “gran obsequio navideño” pero, ante la creciente oposición, éste podría sufrir modificaciones antes de su voto definitivo en ambas cámaras del Congreso.