Líderes republicanos advierten a Trump sobre posible guerra comercial

Con una guerra comercial, subirían los precios al consumidor y se afectaría el crecimiento económico, según expertos
Líderes republicanos advierten a Trump sobre posible guerra comercial
El presidente Trump celebró cambios en China.
Foto: Win McNamee/Getty Images

WASHINGTON— Líderes republicanos del Congreso urgieron este lunes al presidente Donald Trump que abandone su idea de imponer tarifas a las importaciones de acero y aluminio para evitar una posible guerra comercial de parte de los principales socios de EEUU, incluyendo Canadá, México y la Unión Europea, que perjudicaría a los consumidores en este país.

El presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, y otros líderes de su bancada temen que la imposición de tarifas -una medida proteccionista que promueven algunos asesores de Trump- paradójicamente terminaría perjudicando a los trabajadores que Trump prometió defender durante la contienda electoral de 2016.

El enfrentamiento entre Trump y sus aliados republicanos en el Congreso supone otro episodio en la creciente lista de diferencias que ambos lados mantienen en política nacional y exterior. En las últimas semanas, Trump y los republicanos también han chocado en torno al asunto del control de armas.

Por ahora, las presiones de los republicanos no parecen surtir efecto, ya que Trump minimizó las críticas de Ryan y reiteró hoy que continuará con sus esfuerzos de imponer tarifas del 25% en las importaciones de acero, y del 10% en las de aluminio.

Trump repitió su queja, pronunciada muchas veces durante su campaña electoral, de que otros países, como China o Rusia, han tomado ventaja de EEUU en la arena comercial y, a su juicio, ya es hora de decir “basta”.  El jueves próximo se reunirá con ejecutivos de la industria siderúrgica para discutir su plan.

“Perdimos $800,000 millones al año en comercio. No va a suceder (más). Vamos a recuperarlos”, prometió Trump, al asegurar que las tarifas no causarán una guerra comercial.

El mandatario mencionó por nombre a Canadá y México, con los que negocia una nueva versión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, o NAFTA en inglés), y les pidió concesiones si quieren evitar tarifas punitivas. A Canadá le pidió un mejor trato para el sector agrícola estadounidense, mientras que a México le pidió que frene el tráfico de drogas hacia el Norte.

En el caso de México, Trump dijo en Twitter que las autoridades mexicanas “no han hecho lo que se necesita hacer. Millones de personas están adictas y muriendo” por el consumo de drogas, obviando que el narcotráfico responde a la demanda de estupefacientes en este país.

La Casa Blanca podría hacer un anuncio oficial sobre las tarifas tan pronto como esta semana, y según la portavoz, Sarah Huckabee Sanders, Trump no ha tomado una decisión sobre si hará o no exenciones para Canadá y México.

Si Trump mantiene su plan, los más afectados por pérdidas multimillonarias serían Canadá, México,  los países de la Unión Europea, y Corea del Sur, mientras que China sería el que menos pierda.

Ryan se reunió hoy con embajadores europeos para discutir temas de cooperación económica, mientras su portavoz, AshLee Strong, dijo en una declaración escrita que a los republicanos les preocupa mucho “las consecuencias de una guerra comercial, y estamos urgiendo a la Casa Blanca a que no prosiga con el plan”.

Es que los republicanos piensan usar los presuntos beneficios de la reforma tributaria de $1,5 billones, aprobada en diciembre pasado, como arma para los comicios legislativos del próximo 6 de noviembre, pero si otros países adoptan represalias en respuesta a las tarifas, eso perjudicaría al partido.

Las empresas estadounidenses ya afrontan amenazas de represalias de varios países europeos que, de implementarse, crearían un “efecto dominó” en las economías locales y a nivel nacional.

El senador republicano de Texas, John Cornyn, precisó que tan solo en su estado, aumentarían los precios de los vehículos y demás productos que utilizan aluminio como materia prima.

“Obviamente los consumidores eventualmente pagarían esas tarifas, y eso le debería preocupar a todos”, dijo.

El Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara Baja elabora una carta que enviará a Trump en cuanto recabe suficientes firmas –similar a una que ya le envió el Comité de Finanzas del Senado-, con la meta de presionarlo a que desista de su plan proteccionista.

Varios grupos conservadores, centros de estudios,  y defensores del libre comercio, también presionan al mandatario para que modifique su idea de las tarifas, o la elimine por completo, tomando en cuenta que las posibles represalias afectarían el rumbo de la economía que, según proyecciones, crecerá en un 3% este año.

El senador republicano de Utah y presidente del Comité de Finanzas, Orrin Hatch, coincidió con Trump en que EEUU ha sido perjudicado por algunos acuerdos comerciales, pero consideró que el gobierno puede adoptar medidas que no generen duras represalias.

Los republicanos se disputarán el control de ambas cámaras del Congreso en noviembre próximo, y les preocupa que los efectos nocivos de represalias contra EEUU –como el encarecimiento de los precios al consumidor- le den ventajas a los demócratas.

Varios republicanos sopesan presentar un proyecto de ley que limite el campo de maniobra de Trump para la imposición de tarifas, pero por ahora no hay un proyecto de ley concreto, a la espera del anuncio de la Casa Blanca.