Miles de estudiantes regresan a las aulas con más medidas de seguridad

La masacre en una escuela secundaria en Florida atizó el debate sobre cómo mejorar la seguridad en las escuelas

A nivel nacional, estudiantes han exigido control de armas para evitar tiroteos.
A nivel nacional, estudiantes han exigido control de armas para evitar tiroteos.
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinion

WASHINGTON — Decenas de miles de estudiantes han iniciado el año escolar 2018-2019 en diversos distritos escolares en todo el país bajo estrictas medidas de seguridad,  incluyendo agentes armados, detectores de metal y demás sistemas de vigilancia,  a raíz de la masacre en Parkland (Florida) en febrero pasado.

El tiroteo en Parkland el pasado 14 de febrero, que causó la muerte de 14 estudiantes y tres maestros en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas, desató un álgido debate sobre la urgencia de restringir el acceso a las armas y mejorar la seguridad en los recintos escolares. También ha alimentado una “industria” de seguridad escolar que genera al menos $3,000 millones al año.

Cuando inicie el año escolar la próxima semana en el Condado Broward,  la secundaria será la primera de un programa piloto en exigir que todos los estudiantes pasen por detectores de metal para llegar a sus aulas, como resultado del centenar de recomendaciones que emitió en junio pasado la “Liga de Ciudades” del condado.

En su informe de 93 páginas, el grupo también recomendó contratar a más consejeros de salud mental, y la instalación de bardas más altas y de cristales blindados.

La secundaria también cuenta con un sistema de acceso electrónico, más guardias de seguridad, un nuevo sistema de comunicación interno, y cerraduras especiales en las puertas.

Las escuelas públicas del Condado Broward conforman el segundo distrito escolar más grande de Florida, y el sexto en toda la nación.

Las medidas de seguridad en las escuelas responden en parte a una nueva ley de seguridad que aprobó la legislatura estatal y que exige la presencia de un agente armado en toda escuela de Florida.

Durante décadas, los detectores de metal han sido una realidad en distritos escolares con altas tasas de criminalidad en todo el país, y en particular en ciudades como Los Ángeles (California), Chicago (Illinois) y Nueva York.

En Nueva York, la oficina del alcalde Bill de Blasio evalúa una serie de cambios al “memorándum de entendimiento” entre la policía y el Departamento de Educación estatal que rige la conducta de los más de 5,300 agentes de seguridad en las escuelas públicas.

Por otra parte, aunque el Distrito Escolar Unificado de Los Angeles (LAUSD), se precia de ser un líder en seguridad escolar, un informe divulgado la semana pasada destacó que el segundo sistema escolar más grande de EEUU aún sufre de vulnerabilidades -incluyendo escasa coordinación entre el distrito escolar y las agencias públicas- y emitió 33 recomendaciones para mejorar la seguridad y el acceso a los servicios de salud mental.

El informe no recomendó armar a los maestros pero sí la puesta en marcha de una campaña de educación pública sobre el almacenaje seguro de las armas y restricciones para impedir que éstas caigan en manos de personas inestables.

Alrededor de tres millones de estudiantes están expuestos a incidentes con armas de fuego al año y, tan sólo este año, ha habido al menos 54 en recintos escolares, según un análisis del grupo “Everytown for Gun Safety”.

Ante la racha de tiroteos escolares, las autoridades locales y estatales estudiaron o pusieron marcha este verano numerosas medidas para reforzar la seguridad de los estudiantes y el personal docente, aumentando los costos operacionales.

Un cambio notable en Florida y otros estados es la marcada presencia de agentes armados en prácticamente todos los recintos escolares, y la instalación de sistemas de control de acceso electrónicos, para rastrear la entrada de toda persona a los colegios.

“Estoy completamente en contra de las armas, y creo que la medicina que se requiere es para más largo plazo. Los niños se asustan al ver todo esto”, dijo a este diario Adán

Ariza-Rincón, cuyos nietos, Anthony y Lily, de 4 y 6 años, respectivamente, acuden a un colegio privado en el Condado Broward.

“¿En qué mundo vivimos cuando nuestros hijos o nuestros nietos tienen que pasar por detectores de metal para su aprendizaje? A mí me parece que también tienen que restringir aún más el acceso a las armas”, agregó Ariza-Rincón, quien se opone a la idea de armar a los maestros.

La influyente Asociación Nacional del Rifle (NRA), que defiende a ultranza la Segunda Enmienda de la Constitución, que consagra la tenencia de las armas, lleva años presionando por leyes que permitan a los maestros portar armas, y su idea cuenta con el respaldo del presidente Donald Trump.

En la actualidad, una decena de estados permiten que los maestros y personal administrativo puedan portar armas en las escuelas para responder a emergencias.

Varios distritos escolares, en estados como Ohio y Oklahoma, se han sumado al sistema ““Dí Algo”, lanzado en marzo pasado por la organización “Sandy Hook Promise” para prevenir actos de violencia en las escuelas. El sistema alienta a los estudiantes a denunciar posibles incidentes de forma anónima, ya sea a través de la línea telefónica “1-844-5-SAYNOW”, una página web, o una aplicación descargable.

Mientras, las escuelas en el distrito escolar en Santa Fe (Nuevo México) también tienen detectores de metal en las entradas, y el personal tendrá acceso a chalecos anti-balas y demás equipos de protección personal.

Además de incrementar la vigilancia con cámaras de video o detectores de metal, las autoridades también han programado talleres de capacitación para mejorar la respuesta de los maestros y demás personal a posibles ataques, y cómo dar primeros auxilios.